Nuestra casa en el bosque

Raro es el día que no pienso en dejarlo todo y salir corriendo. Me refiero a huir de las ocho horas delante del ordenador, del tráfico, de la sociedad egoísta y de las aglomeraciones vayas donde vayas. Debes irte bastante lejos para dejar atrás las filas de coches, las colas en las tiendas y los compañeros estúpidos en la oficina. Tan lejos como irse a vivir a un bosque. Una idea radical que por imposible resulta tan sugestiva como para escribir un libro. Un libro basado en la experiencia de Andrea Hejlkov, quien con su marido y sus cuatro hijos deciden escapar de sus trabajos y buscarse la vida en el bosque. Allí, construirán su futuro al amparo de la belleza y la naturaleza con cuatrocientos euros al mes, ayuda que reciben del gobierno danés por sus cuatro hijos.