God of war

Después de mucha expectación y un buen puñado de años desde que Kratos nos dejó con su última entrega Ascensión, vuelve como si fuera a la gran pantalla a todo lujo. Unos gráficos máximo exponente de la nueva generación de consolas, un doblaje excepcional, un guion sublime, un ritmo trepidante y unos diálogos elaboradísimos. Con guiños a los anteriores títulos de la saga, esta nueva obra de arte es algo menos intensa, algo menos violenta y sin las tradicionales escenas puntuales de ñaca-ñaca, pero es más largo, más emocional, más visual y más profundo. Kratos tiene más de humano que nunca, y la relación con su hijo Atreus da lugar a momentos muy especiales. Va a ser verdad que estamos ante si no el mejor, uno de los títulos que marcan el punto de inflexión en los videojuegos. Un antes y un después que empequeñece títulos que brillaban tan solo hace media docena de meses, y es que jugar a según qué, después de disfrutar God of war, te deja muy frío.

Crysis 3 (me encanta el nanotraje)

Hace 11 años tuve la oportunidad de jugar a la primera entrega de lo que sería una gran saga y la desperdicié. Por aquel entonces los shooters comenzaban a estar en su apogeo, pero yo saltaba de juego en juego sin prestar demasiada atención a un juego de tiros en la selva que trataba de un tipo raro con un traje de no sé qué. Ese juego, resultó ser el comienzo de una serie de éxitos acumulados bajo el nombre de Crysis. Ahora, y gracias a que en PSN Plus nos ha incluido Crysis 3 dentro de los juegos del mes de Agosto de 2014, he decido probar y aprovechar la oportunidad que perdí. La experiencia ha sido harto gratificante, y a resultas de las 6 horas de juego, me siento afortunado de haber completado un juego al que no le daba muchas opciones a priori.