Stranger Things

Me parece exagerado adjetivar a Stranger Things como la mejor serie de 2016. Es exagerado definitivamente, y no porque ya me lo pareciese antes de verla, si no porque tras verla, aún me reafirmo más. No le quitaré mérito al hecho que ha supuesto que una serie de este estilo haya irrumpido de la mano de Netflix de forma tan salvaje, pero obviamente, es un producto de consumo muy generalista y quizá también para románticos de los años 80 que quieran rememorar los últimos 30 años de cine infantil y fantástico en ocho capítulos muy intensos.

The Order 1886

A The Order 1886 la crítica especializada lo ha puesto a caldo. Se ha cebado con él hasta niveles insospechados. Las quejas se han centrado en la poca jugabilidad y la corta duración de la historia. Que yo pueda estar algo de acuerdo con ellos no justifica puntuaciones de cinco sobre diez. Me parece que algunos se han vuelto unos idiotas adultos insatisfechos que haciendo valer su supuesta profesionalidad, les gusta disfrutar de su posición con altanería. Yo, que aprecio el trabajo desde la humildad y la objetividad pura –no sólo en expectativas-, me atrevería a decir que he presenciado no uno sino varios momentos de los más grandes de la historia de los videojuegos.