Dias_de_Guardar

No sabía nada sobre Carlos Pérez Merinero cuando comencé su novela. Tampoco si antes o después de Días de Guardar -escrita en 1981 y reeditada por Reino de Cordelia-, la prensa escrita le rindió buenas o malas críticas, pero lo que no cabe duda, es que este tío -este escritor perdón-, me tiene loco. Resulta que sí, que escribió un montón, que hasta guiones para cine y televisión. Las primeras líneas de la novela son un hostión en la cara de buenas a primeras; no apto para sensibleros. Es de un macarra sin límites, es la historia en primera persona de un delincuente que avergonzaría a cualquier madre e hijo de vecino. Una novela escrita con una provocación sin límites donde no hay reglas ni formalismos: pura violencia animal sin sentimientos. Pero no se engañen, que además, resulta que está muy bien escrito. Y cuando digo bien escrito me refiero a bien escrito. Punto. Sin zarandajas.
Las expresiones barrio bajeras se entrelanzan unas con otras como una carretera de curvas cerradas en plena baja y escritas en pesetas. El libro no se lee, se devora a mordiscos. La velocidad es tal que es imposible hacer un capítulo por día de la semana como nos invita el escritor, donde todo comienza un lunes y termina un domingo. Frases cortas disparadas en ráfagas con toda la sabiduría carcelaria española condensada en párrafos no tan cortos que te atosigan hasta el punto de dejarte sin aire. Y de pronto, una chorrada tan gorda que te arranca una sonrisa de oreja a oreja no sé si por lo disparatado o por la vergüenza ajena que uno siente. Pero me río, y me he reído mucho. No mal interpretarme, la vida de este tipo es pura desgracia, es un despojo en toda regla que debería ser apartado de la sociedad de hoy mismo para mañana. Lo que ocurre, que leido todo en clave ficticia, cobra un matiz que te aleja tanto de la realidad, que al final el escritor consigue despertar hasta cierta camadería con el protagonista. Qué asco siento al leerme. Me entra una risa de la puñeta que no puedo borrar. Recomendado para lectores duros ibéricos.

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