NoDarDeComerAlOso

Rachel Elliott ha venido a cubrir el hueco que Douglas Coupland dejó cuando no sé porqué motivos aparcó la escritura. En No dar de comer al oso, encuentro el más puro ecléctico estilo de familias desestructuradas, sumidas en desgraciada felicidad bañada en alcohol. Personas que viven vidas que no quieren y que disfrutan con ello. En este caso dos familias que tiran adelante con un luto que preservan con adoración y buscan acompañantes para destruirles sus vidas con amor. Pintura, libros, música y mucha confusión colman las páginas de un libro denso, muy denso, que necesita de pausas para retener tantas experiencias. Una novela que se degusta con lentitud, pausadamente, disfrutando hasta del título de cada capítulo. Un libro que definitivamente obliga a su relectura como mínimo un par de veces. Volveré…

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