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Por casualidad cayó en mis manos un equipo HP EliteBook al que debía instalarle algo. No sabía qué tenía bajo el capó, parecía un portátil más como otros tanto que son plateados, teclas negras y bastante ligeros. El caso que es fue pulsar el botón rectangular de encendido y arrancar de un modo que me pareció haberlo sacada del estado de Suspensión. Como si estuviese encendido pero con la pantalla apagada. El caso es que lo reinicié cuando terminé algunas cosillas, y volvió a suceder. Es que fue cosa de 3 ó 4 segundos; que el equipo volvía a arrancar en un santiamén. Pensé que los discos SSD habían mejorado mucho, pero no fui capaz de racionalizar la limitación del bus SATA al que se conectan, pues por rápido que funcionen estos discos, su tecnología no le permite funcionar como si prácticamente fuese RAM. El caso es que apunté mentalmente saber qué le pasaba a ese equipo. La respuesta estaba en el disco, mejor diré tarjeta, Samsung PM981 que pinchada en el bus PCIe directamente, hacía a aquel equipo comportarse casi como una tableta. Hablo de velocidad en un Windows. Hemos pasado definitivamente a una etapa tan radical en cuanto a rendimiento como cuando pasamos de los discos mecánicos a los SSD.

Por otro lado, y esta vez de forma meditada, en mi escritorio y colgada de la pared, la LG UltraWide de veinticindo pulgadas me deja con la mandíbula colgando. La compré sabiendo lo que quería, apostando por dejar atrás las dos pantallas clásicas separadas por marcos que tanto me han aportado para pasar al siguiente nivel. Hablo de 2560 píxles por 1080 de alto. Un lienzo donde crear y crear a ritmo diabólico con media docena de ventanas abiertas a la vez extendidas que se pueden configurar como un solo monitor o varios virtuales mediante el software diseñado y entregado. Es un goce sublime llevar al siguiente nivel de multitarea procesos y aplicaciones que se ejecutan ante tus ojos y son consumidas al mismo tiempo con tanta belleza y orden. Es la personificación de la optimización del escritorio. No puedo imaginarme lo bien que luciría la versión de 29 o 32 que no me cabía en la mesa. Lástima. Pronto quizá. Y si hablamos de videojuegos a esa resolución, mira, mejor me callo.

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