AoE

El confinamiento nos está dando la oportunidad de saborear las cosas a otro ritmo. Más pausado, sosegado y justo. Ahora resulta que nos damos cuenta de la cronofagia que sufrimos, que además de ser crónica -esto va de Cronos- es perjudicial y nos mata poco a poco. Vaya novedad. El caso es que hace apenas unos meses, la segunda entrega del mítico Age of Empires se vio remasterizada y envuelta con un lazo para ser servida en un paquete muy especial: la Definitive Edition. Pide maquinón, tarjeta gráfica inhumana y una buena conexión a internet para jugar Online, pero os juro que todo eso lo vale.

Porque además en la versión de Microsoft -la de Xbox-, hay un paquete de mejora gráfica que lleva los detalles a niveles insospechados. Todo además, servido a resoluciones que cuatriplican la alta definición y que quizá multiplican por ocho en algunos casos, la resolución a la que jugué hace más de veinte años. El mismo funcionamiento, las estrategias, lo trepidante, lo detallado de las campañas, todo listo para hacernos pasar las horas delante de la pantalla prosperando hasta la Edad Media, la de los castillos y la Imperial. Jugar además Online es un animal devorador de horas que te atrapará sin fin. Otro día hablaré de lo mítico que resulta jugar al AOE en la pantalla UltraWide a 2560 por 1080 pixeles en calidad Ultra. Sobrecogedor.

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