LaMujerDeVerde

La dura vida arriba allá en el mapa donde se ubica Islandia siempre me ha causado cierto magnetismo. Los desórdenes de luz durante el invierno, el clima feroz y el estilo de vida de la isla me hacen fantasear con ser uno más allí. Igual duraría dos días y pronto me volvería a la cálida España, pero saber de allí y si es a través de una novela policíaca me resulta estimulante. Es una oportunidad de acercarme y mirar por el ojo de una cerradura sin ser visto. La Mujer verde descansaba en una estantería de casa por lo menos hace dos años, y ahora en confinamiento, es buena ocasión para tirar de recursos olvidados.

Arnaldur Indridason nos sumerge en una historia de dolor permanente. De fracasos personales en un antes y un ahora que se combinan para adentrarnos en la investigación de unos huesos aparecidos y que llevaban enterrados casi sesenta años. Huesos que descansaban a la espera de ser encontrados y hacerse justicia. Mientras, y de forma tan abrupta como intercalada, una historia de violencia doméstica nos pone la piel de gallina capítulo sí capítulo no, para que ambas historias se encuentren casi de forma previsible, pero enigmática. Personajes poco definidos se mueven con soltura bajo la dirección de su autor que prefiere ir al grano a detenerse en perfiles psicológicos o históricos. Todo fluye página tras página entre las desgracias de nuestros personajes, que incompletos en sus vidas personales, apenas son capaces de tomar rienda en la investigación.

Una lectura muy cautivadora, por el escenario, el paralelismo temporal y el ansia de justicia que el lector necesita satisfacer.

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