El_dia_antes

Jamás pensé que me emocionaría tanto con una novela sobre mineros del carbón en el norte de Francia ambientada en los setenta. Justo el año que nací además. Basada en la tragedia que sacudió a todo un país donde murieron 42 personas intoxicadas por la hulla, Sorj Chalandon se vale de un hecho histórico para profundizar en los sentimientos que despiertan las injusticias y el deseo de venganza. Desconozco hasta qué punto la novela es novela y dónde acaban -o empiezan- los hechos reales, pero es indiscutible que el autor sabe echar sal a las heridas como el mejor.

Es una familia, un pueblo, una generación entregada a producir, a escavar y a luchar contra la silicosis. Carbón en la ropa, en los dientes, en las narinas. Carbón que llena los pulmones y que se va la casa de cada minero llenando el vacío de sus vidas. Y la vida de Michel Flavent, nuestro protagonista, es la primera víctima de todos. La víctima 43 que no murió en la mina pero cuya alma quedó sepultada en el pozo. Una vida arrastrada por la muerte de su hermano y que le empujará a descubrir lo mejor y lo peor de él mismo. Atrapado desde su niñez, crecerá roto viviendo de un pasado feliz interrumpido.

La novela escrita como las que a mi me gustan, repara en lo cotidiano, en lo excepcional de los pormenores y capitaliza todo el rencor que despierta el abuso del trabajador. Del comunismo. Del capitalismo. Poco distantes uno del otro aquí. Almas olvidadas que entregaron sus vidas a cambio de un puñado de malos recuerdos que contar en el café con unas cervezas. Pero también el autor nos sabe hablar del perdón y de esa supuesta escala de grises que nos identifica a las personas. Sorj juega con nuestro corazón y nos lleva a la lágrima en un libro que definitivamente se merece el Premio de los Libreros de París.

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