LauraDern

Con «Historia de un Matrimonio» y el Oscar que Laura Dern se ha llevado, dicen que ahora es su momento. Que está en su mejor etapa como actriz y tal… es -me pienso bien el adjetivo- indecente el mamoneo que en la alfombra roja se sucede con todo el descaro del mundo y la impotencia de algunos que como yo solo podemos escribir en un rincón perdido de la red de redes conformada por ceros y unos. Y es esa oportunidad que me brinda este oscuro y frío lugar que tan lejos de Laura se encuentra donde le explico, que su momento ha sido siempre. Que su talento lo percibo desde aquella lejana Corazón Salvaje, pasando por Parque Jurásico, y Sonrisa Peligrosa y ya más recientemente con sus papeles en series como Enlightened o Little Big Lies. Siempre lo ha bordado, siempre ha sido ella y siempre lo ha dado todo. De belleza particular e indiscutible, su interpretación derrocha entrega cada minuto de cinta y no comprendo a qué diablos viene ese «es su momento». La vida está llena de casualidades, de específicos escenarios que se conjuran con miles de probabilidades para conformar el destino de unos y otros, propiciados por hechos que escapan a la comprensión humana y que fruto de esto y de aquello, alcanzan desenlace cuando menos te lo esperas. Y eso me pone de mal humor. La justicia debería ser inmediata. La justicia debería ser implacable. La justicia debería haberle llegado a Laura Dern hace mucho tiempo. Que le llegue ahora, se me antoja injusto. Acaso una broma. Alzo mi copa en todo caso, aunque sea tarde, para toda una vida de entrega. Lo de más vale que tarde, también me rompe las pelotas.

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