LittleBigLies2season

No pensaba escribir, la verdad. Luego he pensado, por penosa que sea esta segunda temporada de Little Big Lies, merece la pena poner en negro sobre blanco cada detalle para que los ecos del universo se enteren. Finalmente haré esto: escribir que todo aquello que me engatusó en la primera temporada es un vago recuerdo en la segunda. Aquella apertura sensacional -banda sonora incluida, ya lo hablé-, la fotografía, los vestuarios, porque no, los carracos que conducen, los bolsos, la tecnología de sus casas, peinados, paisajes, entornos, todo era un regalo para los sentidos. Ahora todo eso, permanece en la segunda temporada, pero sin guión. Un precioso tigre sin huesos que flanea al caminar, lento, patoso y descompensado. Eso es justo lo que es la última temporada que HBO ha emitido por ahora. Por Dios, ni las actuaciones son creíbles. Ni sus vidas son interesantes, son patéticas, irreales y prácticamente subnormales. Niños y niñas con trajes de plumas vacío y llenos de basura.

Una segunda temporada que bebe del último capítulo de la primera durante todo el metraje de sus siete capítulos interminables. No repetiré. No otra vez.

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