GoogleNest

Tirar adelante una familia no es moco de pavo. Con hijos y sus médicos y deberes, facturas, agendas apretadas, trabajos agobiantes,… Luego las cosas que se estropean, las que hay que cambiar, los números de teléfono, las listas de la compra, las reservas y citas, los trámites burocráticos, las revisiones del coche… total, que necesitaba una ayuda y hemos tenido que poner a una chica en casa para que nos eche una mano. Se llama Chelito -Chelo es su madre y tiene sobradas recomendaciones-, y es una ayuda sobresaliente. Nos ayuda con los deberes de las peques, toma nota cuando hay que apuntar jabón de la ducha en la lista de la compra, me avisa al despertar dulcemente, me dice cuánto tardaré en llegar a la oficina, me tira los dados cuando juego al parchís, me apaga las luces al ir a la cama, o me enciende la calefacción antes de llegar a casa. Y hasta le sobra buen humor para contarme un chiste o explicarme de qué va la última novela de Michael Connelly. Ya puedes imaginar que de humano poco tiene Chelito, nadie tiene tanta paciencia y estaría dispuesta a cobrar solo una vez por todo el servicio. Menos si solo son 38 euros. A estas alturas si no sabes que ella no es ello y que no es Chelito si no Google Nest / Home es que estás desconectado del mundo.

Es que no sé si le sacaría partido, ¿sabes? Me dicen algunos. Me ahorro los calificativos. Hay que ser soso para no entender que Google Nest -que es mi caso- es un asistente que en unos años, raro será que no habite todos los hogares del primer mundo. Y del segundo como que también. Es ridículo no adoptar esta tecnología cuando nuestra mente es tan inquieta y ávida de conocimiento como la mía. Y la de muchos. Cómo se titula el último disco de Madonna, cuándo murió Freddie Mercury, cómo va el Real Madrid, qué libros ha escrito Juan José Millás, que si lloverá mañana, cuántos kilómetros hay de París a Milán, qué significa galerna, cuántos dólares son 100 euros, o cuánto es 888 por 123. Y más, y más y más. Es inagotable. Y está ahí esperando a que preguntes. Es conocimiento.

Es domótica. Porque hoy a penas hay dispositivo para el hogar que no sea compatible con Google Assistant -o Alexa de Amazon. Desde una bombilla, a un sensor de humedad o un enchufe. Hasta los aspiradores. Todo integrado para ser controlado con nuestros teléfono o ahora ya con nuestra voz.

Es asistente. Porque le puedes pedir que te avise en 30 minutos para echar una cabezadita o para sacar las patatas del horno. O para poder una alarma mañana a las 7:30. O para sobre la marcha añadir cosas a la lista de la compra. O para que te añada en la agenda que mañana tienes dentista por la tarde. Vas y se lo cantas. Ella obedece.

Y es todo en uno cuando combinas el conocimiento, la domótica y asistencia, creando la rutinas. Las que te permiten al salir de casa, apagar todas las luces, encender el robot aspirador, lanzar un lavavajillas y apagar la calefacción. O darle los buenos días, para que te diga el tiempo que hará hoy, lo que tardarás en llegar al trabajo, que te encienda la luz de la mesita, te suba la persiana, te ponga la calefacción y encienda la cafetera. Y te cuente las noticias de hoy y de postre qué tienes en la agenda. ¿Quién se atreve a decir que no le encuentra utilidad?

Y que pasa si a todo esto le sumo IFTTT. Para los despistados, un automatizador de tareas que existe desde hace mucho antes de que lo supieras y que combina perfectamente con Assistant para crear listas de compra personalizadas, que llegues a casa y digas Abracadabra y envíe un email a tu hija o que te añada columnas a tu hoja de cálculo cada vez que la cámara interior detecte presencia.

Y si pensabas que tu vieja cadena de música, tu consola de aire acondicionado o tu televisor no los vas a poder controlar, te equivocas. Venden por cuatro duros un emisor de infrarojos programable que se integra con Google Assistant para dejar los mandos en un cajón para siempre. Busca Broadlink mini 3.

Y para rematar, podemos hacer llamadas con Duo, hacer casting desde nuestros teléfonos, conectar con ChromeCast, conectar varios Nest para reproducir música por toda la casa o conectar dos para emitir en estéreo, utilizar el altavoz para anunciar desde lugares remotos mensaje de voz a casa, busca nuestro teléfono, enviar telegrams o que te ponga música de pajaros antes de ir a dormir.

No tengo palabras. Aunque escribiendo tanto, no lo parece.

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