Charlotte_Link_LaBusqueda

Charlotte Link ha utilizado La Búsqueda para desarrollar todo un tratado sobre la soledad. La novela la ha vestido de thriller policiaco con tintes de corte clásico donde no falta un buen plantel de personajes potencialmente culpables, una trama esponjosa donde por cada hueco se cuela una mentira, una ambientación húmeda y fría donde los páramos británicos nos calan hasta los huesos; y luego esta lo de la soledad. Mucha soledad. Tanta como para alcanzar la depresión, los malos tratos, el alcohol y el asesinato.
Con eso de la desaparición de varias chicas de catorce años en un pequeño pueblo costero al este del continente británico, Charlotte desarrolla toda una artillería de estudios sociológicos apabullantes. Quizá la escritora alemana en algún momento de su vida se interesó por la psicología, o simplemente y por desgracia, ella misma se ha visto realmente salpicada de suficientes hechos dramáticos como para abonar un campo de más de quinientas páginas de vidas hechas jirones y juguetes rotos. Ella nos lo explica con todo detalle en una novela que transcurre lentamente, con respiración 1-2-3, 1-2-3, y que implacablemente nos lleva de una hipótesis a otra con giros que nos dejan la sorpresa contracturada.
Las novelas policíacas, aunque no me atrevería a sentar cátedra, no son novelas policíacas si al lector no le dejan con la boca abierta en algún momento. Cuando el asesino de la niña es el propio padre, cuando se encuentra el cadáver putrefacto del desaparecido en un pantano cuando se le daba por vivo, cuando aquel periodista amigo del detective resulta que encerraba un oscuro secreto… tiene que haber un giro inesperado que nos deje la mandíbula colgando. Pues si es de obligado como digo ese giro, que yo haya identificado, La Búsqueda encierra como mínimo tres. Y eso, es mucho decir cuando un lector experimentado y forjado en la novela negra como yo, no ha sido capaz de anticipar los acontecimientos. Y eso que la extensión de la novela da para devanarse los sesos para largo, pero a diferencia de otras novelas donde suelo se crítico con este punto, en este caso no le sobra ni una página.
Doy por hecho que con Charlotte voy a tener una larga relación amistosa a juzgar por su bibliografía, que de mantener la misma calidad que en La Búsqueda me voy a ver obligado a crearle una categoría propia en el blog.

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