LobaNegra

Una vez entras en el mundo de Juan Gómez-Jurado, todo lo demás resulta melifluo. Insustancial. Su estilo es tan pegajoso, que no te lo quitas de encima, y poco menos que acabas encarnándole en algunos correitos en la oficina, en las bromicas de la mañana y hasta cuando escribo en el blog. Podríamos decir que Juan inaugura un estilo de escritura que siempre ha estado ahí, entre lo gamberro y progre, trayendo loca a la RAE pero enriqueciéndola al mismo tiempo con normas y recursos de nueva cuna.

Sabe manejar la pluma con una resolución pasmosa; pero también cautivando al lector como nadie lo había conseguido hasta ahora con un argumento fresco, rico, abundante. Sobretodo cargado de escenarios, historias y personajes hiper-definidos. Rodeado de lo más selecto del panorama humorístico actual, bebe influenciado de las mieles del éxito que le suponen una segunda entrega que supera con buena nota Reina Roja, consagrándose en Loba Negra como un referente de la novela española. Me pregunto si su estilo vendería fuera de nuestro país. Quizá el encaje en otros idiomas no sería tan resultón y le costaría encontrar un público que no ve más allá de una buena historia.

Nuestro mariquita favorito, y la cerebrito de Antonia vuelven a enfrentarse al mal en una movida aún más tocha que la del primer libro. Es más ligera quizá -Reina Roja rayaba la viscosidad argumental, pero sin queja-, más resuelta y directa. Tiene un ritmo tan poderoso que lo cierras al terminar y al menos un servidor, siente que todo ha pasado demasiado rápido. Como en una tarde sin merienda mordiendo uñas. Muy fugaz. Es un libro para volver a leerlo e incluso del tirón nuevamente con Reina Roja. Los otros libros -Cicatrices y otro que no recuerdo y que me da pereza buscarlo en Google- están en la lista, pero necesito limpiarme de Juan. Tendrán que esperar. Demasiado bueno. Mira, hasta le voy a crear una categoría a ver qué tal queda.

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