LobosDePraga

Que ya he explicado en varias ocasiones que a mi lo de la Edad Media no me va. Que prefiero escritos contemporáneos que cuenten historias de ahora. Actuales. Pero de vez en cuando, llevado por un argumento insólito, una ubicación que me despierta interés o algo tan insignificante como un buen título, voy y pruebo. Y “Los lobos de Praga” creo que tenía un poco de las tres cosas, por eso me atreví a empezarlo. Lo que sucede es que si lo empiezas, lo terminas prácticamente del tirón.

Esto va de un alquimista tocado por una barita mágica de la suerte allá por los 1600s en Praga. En la época de Rodolfo el emperador, cae en gracia a unos y otros, y es encumbrado sin mucha explicación a un puesto de cierto poder. Temiendo siempre su caida estrepitosa, nuestro protagonista cautelarmente se ve envuelto bajo las faldas de una y otra sin quererlo hasta verse apurado. Se le contrata para investigar unos crímenes y acaba descubriendo cosas que nunca imaginó.

Benjamin Black -su seudónimo para estas lides novelescas-, escribe con un gusto exquisito. Puro, elaborado y elocuente. También es propenso a andarse por las ramas y abusar algo de repeticiones argumentales, pero se le permite pues el ritmo que impone su pluma es colosal. Hasta el punto de verse sumergido en las entrañas de la ciudad paseando por sus calles en la oscuridad de la noche y perseguido por muchos miedos.

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