love_3temporada

Prácticamente tres años después, retomo la tercera temporada de LOVE con relativa emoción. La segunda temporada fue tirando a regular, básicamente puesto que la primera era insuperable. La tercera entonces había que tomárselo con cautela y no demasiadas expectativas, con la ilusión de volver a la senda de las buenas secuencias de carcajada, de dolor profundo y del despertar cultural de la costa oeste americana.

Lamentablemente, esta última temporada viene a continuar la línea de una segunda que nunca pudo seguir el ritmo de calidad impuesto por un arranque de serie de lo mejor de los últimos tiempos. Ahora, los capítulos se suceden retorciendo el espíritu de los creadores, que desorientados y perdidos, disparan a golpe de guion mediocre.

Pienso que la serie se concibió como una prueba de fuego para esa primera temporada y que los creadores lo dieron todo sin guardarse nada para después. Como los discos que arrancan con tres o cuatro temas buenos y luego dejan para la segunda mitad la mediocridad. Pues parece que cuando Netflix les renovó la segunda y tercera temporada, a los guionistas les pilló sin ideas y eso es un poco el sentir que el espectador puede observar.

No obstante, Gus y Mickey siendo siguen un poderoso imán que atrae con igual fuerza como lo hacían al principio. Han madurado algo y eso en esencia les hace perder ese atrevimiento que les caracterizaba, pero siguen siendo motor y estímulo.

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