GodOfWar

Después de mucha expectación y un buen puñado de años desde que Kratos nos dejó con su última entrega Ascensión, vuelve como si fuera a la gran pantalla a todo lujo. Unos gráficos máximo exponente de la nueva generación de consolas, un doblaje excepcional, un guion sublime, un ritmo trepidante y unos diálogos elaboradísimos. Con guiños a los anteriores títulos de la saga, esta nueva obra de arte es algo menos intensa, algo menos violenta y sin las tradicionales escenas puntuales de ñaca-ñaca, pero es más largo, más emocional, más visual y más profundo. Kratos tiene más de humano que nunca, y la relación con su hijo Atreus da lugar a momentos muy especiales. Va a ser verdad que estamos ante si no el mejor, uno de los títulos que marcan el punto de inflexión en los videojuegos. Un antes y un después que empequeñece títulos que brillaban tan solo hace media docena de meses, y es que jugar a según qué, después de disfrutar God of war, te deja muy frío.

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