La maestra de piano

La Maestra de Piano empieza como un puzzle desparramado en la mesa. Piezas que irán uniéndose para terminar componiendo una imagen de Hong Kong antes y durante la ocupación japonesa de la Segunda Guerra Mundial. Un retrato húmedo de cómo unos pocos chinos y otros tantos ingleses, convivían en la abundancia pre-guerra y cómo manejaron las atrocidades que les llegaron. Era una cuestión de supervivencia no apta para la dignidad y el honor. Un libro que jamás hubiese leído -al menos por su portada-, y que me ha demostrado que ser abierto de miras suma más que resta.

Resulta curioso darse cuenta al terminar el libro, que prácticamente el libro gira en torno a un personaje secundario: Trudy. Los personajes principales, Claire, Will, Martin o los Chen,… prácticamente giran a su alrededor, aunque sean ellos los protagonistas. Es un recurso muy curioso y que me ha dado que pensar. Hay que reconocerle cierto arte a Janice Y.K.Lee.

Pues resulta que durante la ocupación japonesa de Hong Kong, los ingleses acomodados las pasaron canutas. Mejor que los chinos, claro. Y la hora del té, debía esperar. También las fiestas, los trajes caros, las clases de piano y los romances euroasiáticos. Una mezcla curiosa que produjo una etapa muy glamurosa allá en oriente. Todo eso queda reflejado con todo lujo de detalles en la novela de Janice, que se atreve incluso a aburrirte y flirtear con lo ñoña. Pero que decididamente te secuestra para llevarte a la reflexión. Incluso hay un lugar para el suspense.

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