Divorce en HBO

Divorce¿Podría ser la serie Divorce la continuación de Sexo en Nuevo York? Probablemente sí. ¿Es igual de ñoña y recurre a los mismos clichés? Probablemente también. ¿Vuelve Sarah Jessica Parker a interpretarse a sí misma? Claro que sí. ¿Es Divorce una serie que merece la pena? Por supuesto; por los mismos motivos que Sexo en Nuevo York atrapó a millones de espectadores, Divorce vuelve a recurrir a la misma fórmula pero con una protagonista algo más madura que atraviesa un divorcio y una crisis profesional, intelectual y cualquiera de las otras crisis que existan.

En Divorce, Carrie Bradshaw, perdón, Frances representa a la madre perfecta de una familia con dos hijos adolescentes y que no teniendo suficiente con una vida estupenda, decide lanzarse a una aventura extramatrimonial que acabará con todo lo que tiene. Su marido, que parece un santo, además lo es. Interpretado magistralmente por Thomas Haden Church, el actor se entrega al 100% rellenando los huecos que deja Sarah Jessica Parker y que en muchas ocasiones supera interpretativamente a la artista cincuentona. Es todo un tipo.

Lo que me ha atrapado de la serie, y que ya imaginaba que me iba a suceder, es todo el conjunto de decorados, pinturas y vino. De música, ropa y cafés. De vidas excéntricas, disparatadas, inverosímiles y ridículas. De peinados, de bigotes y de americanas de pana. De faldas de colores, de blusas escotadas o coches con tapicerías de piel blanca. Adorable.

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