Nic Pizzolatto

GalvestonImpulsado por la calidad de la primera temporada de True Detective, decidí saber más sobre quién era el motor de esta fantástica joya de la televisión. Detrás de las cámaras y poniendo cerebro, se encuentra Nic Pizzolatto, autor de varios trabajos y que se encargó en este caso de regar de buena gasolina las magistrales interpretaciones de Woody Harrelson y Matthew McConaughey. Una primera temporada insuperable que me arrastró a Galveston, la primera novela de Nic. Pero vayamos por partes.

Describir todo lo que emana de Nic es un buen ejercicio para desarrollar nuestro vocabulario: tabaco, cerveza, bourbon, humedad, sudor, pólvora, música country, rabia, deseo, oscuridad, dolor, dulzor, sangre, tripas, cocaína, marismas, pantanos, cuchillos, bigotes, perfume, sexo y calor. Y esto es así en cualquiera de los formatos que adquieran sus creaciones, en TV o en novela.

La primera temporada de True detective cuenta con un extraordinario tema de apertura de The Handsome Family: “Far from any road”. El dúo compuesto por el matrimonio country, interpreta una de sus obras cumbre para embriagar cada episodio con Louisiana en estado puro. Este tema forma parte del álbum Singing Bones compuesto en 2003, y es acompañado por unas imágenes de cabecera que resumen artística y excepcionalmente toda la temporada.

No pienso recrearme en el argumento ni las interpretaciones de esta primera true-detective-woody-harrelson-matthew-mcconaugheytemporada. Baste decir que pocas veces quedo tan prendado de una creación tan perfecta en todos sus aspectos. De la segunda temporada ya hablaré cuando la complete. Con solo dos capítulos no puedo formarme una idea, pero ya anticipo que HBO no nos defraudará. Dicen que no habrá tercera temporada. No me preocupa… que me quiten lo bailado.

Y llegamos al punto álgido donde pienso recrearme: Galveston. No tengo claro si es su única novela, ciertamente. Parece ser que sí, pero también hay una recopilación de relatos cortos que corre por ahí. Debo averiguarlo. Galveston es una novela desgarradora. Directamente. Llena de violencia y fracasos encadenados. Todo arranca con nuestro personaje; un tipo que se encarga de realizar trabajos sucios si le pagan bien. Es un matón, no cabe duda, pero también tiene corazón si buscas bien. Un socio le manda un trabajo que resulta ser una emboscada de la que sale con vida de milagro. En su huida rescata a una prostituta y juntos deciden huir lejos. Lo más lejos que les puedan llevar un puñado de dólares.

La relación entre nuestro protagonista y la fulana marcará todo el resto de la novela, donde descubriremos la vida de ambos uniendo fragmentos de dolor, fracaso y tristeza. La obra es esto, tal y como lo cuento. No busques más. Es en realidad un ejercicio de revisión interior donde cada personaje se abre en sincera relación para confesar su desgarrador pasado. No hay secretos entre dos desconocidos que deciden salvar sus vidas a la desesperada. Huyen no solo de quienes quisieron matarlos; huyen de sus propias vidas en busca de un futuro que nunca consiguieron encontrar allí donde habitaban.

Las páginas vuelan sobre mis dedos y mis ojos apenas pueden seguir el ritmo de mis emociones, que empujan y empujan atropelladamente a saber más en cada párrafo. Es un ritmo frenético y demoledor, donde cada página te reserva oscuridad y miedo. También esperanza no encontrada. Pero en definitivamente es una novela muy pura. Magistralmente escrita, Nic maneja el lenguaje como un muñeco roto bailando a ritmo country. La brutalidad de las agresiones es violenta y salvajemente escrita. El sexo es sucio y primitivo. Las vidas son tristes y desesperadas donde superar cada día es un reto. No hay oportunidad para nadie en Galveston.

Pizzolatto prácticamente ha inaugurado un estilo nuevo: no es policiaco, no es novela negra… es Nic.

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