Little Big Lies

LittleBigLiesEstrenando la suscripción de HBO este mes de septiembre, y prácticamente por puro azar, fui a parar a Little Big Lies. Si alguien se hubiera dignado en traducirlo, su atrevimiento vendría a ser algo así como “Pequeñas grande mentiras”. Aunque el argumento no parecía gran cosa, el elenco rebosaba de calidad, la ubicación geográfica resultaba estimulante y no lo vamos a negar… la música de apertura de la serie te atrapa sin remisión. Luego resulta que esta pasada semana, la serie ha arrasado y ha sido gran protagonista en los premios Emmy por lo que me reafirmo -no solo porque lo digan los críticos- en que estamos ante una miniserie de calidad.

Monterey es escenario de la historia de cinco familias encabezadas por también cinco mujeres que guardan un secreto. La serie de siete capítulos arranca en el escenario de un crimen donde no somos informados de quién es el desgraciado que ha dejado este mundo. Todo parece indicar que algo se fue de las manos en una fiesta de padres de alumnos y que aunque no volvamos al escenario del crimen hasta el último capítulo, algunas pinceladas entregadas con sabiduría a cuenta gotas en cada capítulo, nos llevarán a dudar hasta de un niño de 7 años.

Voy a aprovechar que se han entregado premios Emmy, para nombrar las bondades de la serie: para empezar Nicole Kidman: grandiosa. Como siempre, llena la pantalla en este caso como mujer maltratada. Por si fuera poco, Laura Dern nos regala sus sonrisas una vez más como madre de una hija que sufre agresiones en el colegio. Ambas se han llevado premio. Luego tenemos a Reese Whiterspoon que no se ha llevado premio a pesar de merecerlo. La artista encarna a una mujer implicada con la comunidad y nexo entre las protagonistas de la historia. Es el aceite que engrasa Monterey. También tenemos a su exmarido que ahora vive con una exótica profesora de yoga con el que comparte custodia de hijos. Y finalmente tenemos a la rarita que llega al pueblo con su hijo y con un oscuro pasado. Ésta es acogida en el seno “familiar” de la comunidad del colegio y aportará un tono gris entre tanto color y sofisticación. Porque si algo no falta, es gusto y vestuario elegante. También ha habido premio para eso.

Y el último premio se lo ha llevado la banda sonora. Imagino que no solo a la deliciosa pieza de sintonía de entrada de Michael Kiwanuka con su memorable Cold Little Heart. Es toda la serie la que irradia buena música. De hecho, es constante la alusión a algunos temazos que suenan a golpe de bluetooth en manos de adolescentes y niños. Es un gran trabajo.

También destacar el papel del maltratador encarnado por el sueco Alexander Skarsgård. Se ha llevado premio e imagino que bien merecido y no solo por su interpretación. A nadie le gustaría ponerse en los zapatos de alguien así.

En la entrega de los premios, los que subían a recoger las figuritas ya anunciaban que sería maravilloso contar con una segunda temporada. Y es que la verdad es que aquello que suele nacer como una miniserie, no suele terminar como tal. Si triunfa y funciona, productores y guionistas se las componen para seguir haciendo funcionar la maquinaria. A nosotros ya nos va bien, pues Little Big Lies se me ha hecho muy corta. Es lo que tiene lo breve, que siempre es dos veces bueno.

 

 

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