dsc_1457Por cuestiones de espacio, he tenido que reubicar mi conjunto amplificador Onkyo A-9155 y mis altavoces Yamaha SC-333 a otro espacio, obligándome a adquirir un equipo de sonido más compacto y así ganar espacio para almacenar libros y revistas en el mismo mueblo. Esto no lo veo como una desgracia, si no como una oportunidad para evaluar equipos de alta fidelidad de cierta calidad y de diseño algo más arriesgado y moderno en comparación a la tradición clásica del mundo melómano. Con un presupuesto de unos doscientos euros, debía buscar algo que sonase bien, mejor conectividad, de una marca con nombre y si podía ser bonito -detesto el adjetivo, pero así es como debía ser-. Tras rebuscar entre muchos modelos, finalmente metí en el maletero del coche una caja blanca grande en la que rezaba Onkyo Colibrino.

Soy incapaz de entender la vida sin música y siempre encuentro momento para ella esté donde esté. No es enfermizo, es algo que me hace sentir feliz y que me emociona. Y por eso, en casa siempre ha habido un equipo de música. Mejor o peor, un sinfín de equipos de gama media han ido pasando por mi vida ayudándome a liberar endorfinas. Y es en mi búsqueda de la excepcionalidad, últimamente he decido rascarme algo más el bolsillo adquiriendo equipos de alta fidelidad algo mejores. Que me permitan redescubrir matices, tonos y sonidos que no he sido capaz de saborear antes. En el caso que nos ocupa, si equipo debía se compacto y con altavoces de pequeño tamaño, sabía que debía renunciar a cierta calidad, pero quería elegir lo mejor de entre las posibilidades. El camino no fue fácil.

Lo primero era la marca. Tenía claro que Sony, Denon, Yamaha, Pioneer o Onkyo ofrecían equipos HIFI compactos muy interesantes. Así que una de ellas se llevaría el premio. Lo segundo era la conectividad. No quería renunciar a bluetooth y una entrada de línea como mínimo. Otro aspecto importante era que comprase lo que comprase, debía tener pantalla informativa. Si algo caracteriza a los amplificadores tradicionales es su simpleza estética y la no adopción de tecnologías de display en sus equipos, así que tenía que tener pantalla. Tampoco negaré que lo estético era imprescindible así como la calidad de los materiales. Altavoces de madera negra pintados o con cables sin conectores quedaban descartados automáticamente. El precio los descartaba de cualquier forma igualmente. Pero lo estético al final tuvo fácil arreglo, pues hay dos líneas: la clásica de plásticos revestidos de acero pulido tradicionales, o los de plástico de colores esmaltados dando un aspecto glossy. No descarté ninguna de las opciones.

Con los requisitos arriba explicados, al final me quedé con tres candidatos que además encajaban en el precio, así que la disponibilidad fue también determinante, y el Onkyo lo tenía ahí delante, en blanco y listo para ser apadrinado.

Lo primero, el equipo es bellísimo. Blanco esmaltado con altavoces a juego con guiños sesenteros queda estupendo encima del mueble. Luego el sonido no defrauda. Primero lo probé con los Yamaha pues los 6 ohmios son aceptados por el equipo perfectamente -algo a favor de Onkyo que otros no ofrecen- y aunque no puede competir con el ampli Onkyo que he reubicado, el sonido suena francamente bien. Luego le puse sus altavoces y no mentiré: hay diferencia. El equipo pierde sonoridad y profundidad, pero nada preocupante. Sabía que iba a pasar, y estamos hablando que no pretendía hacer competir unos altavoces de doscientos euros con un equipo entero que vale lo mismo. Así que me quedo con que la calidad acústica es simplemente buena, que los graves son bastante sucios pero que los agudos suenan muy limpios. Muy muy limpios. No suenan ha roto ni a metal, suena más bien a cristal y hacen un conjunto extraordinario con los medios creando un sonido muy limpio y cálido. Digamos que ese es su fuerte y a mí eso ya me vale. Por deciros que finalmente he decido establecer los agudos a +3 (tope de +4) y los graves a -1 (tope de -4).

Por otro lado, el equipo cuenta con una etiqueta bajo su tapa superior para ejecutar por NFC en tu Smartphone el encendido y emparejamiento bluetooth. Muy útil. También permite conectar por USB una memoria con música o un iPod. Este último, aunque no lo utilizaré mucho, es muy práctico, pues permite cargar el dispositivo y también saltar los temas con el mando Onkyo. La unidad de disco óptico no la he probado y quizá no lo haga nunca. Lo mismo que la radio, que ni siquiera he enchufado la antena al equipo.

En términos generales estoy muy satisfecho del sonido, del acabado y del diseño. Lástima que el display se me estropease a las tres semanas. Sí, has leído bien. Asombrosamente desagradable. Tanto escribir y alabar a Onkyo durante tantas líneas, y ahora suelto esto. Pero es lo que hay. Muy triste el hecho de estropearse y que posteriormente Onkyo decidiese reparar el equipo cambiando el display. Luego su servicio técnico me entregó el equipo sin dos tornillos de la tapa, por lo que mi sensación final es muy muy decepcionante. Un equipo de alta fidelidad -vale no es de gama alta- de cinco semanas reposa en mi mueble con un display reparado y sin dos tornillos. Por twitter han mostrado interés en averiguar qué ha pasado y me están tratando de ayudar, pero mucho me temo que esto se va a quedar así. Tampoco no quiero perder tiempo y ganar mosqueos, así que si la unidad sigue funcionando me conformaré y tomaré nota para mi próxima compra.

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