dsc_1451Si alguien quisiera comprarse un ordenador portátil y me preguntase qué características mínimas debería tener, más que probablemente le aconsejaría un procesador Intel i5, 4 gb de RAM, disco sólido de 250 gb y tarjeta gráfica NVidia GeForce GT de gama media. Mi respuesta le haría sentirse bien aconsejado y le llevaría a comprarse un equipo de unos 600 euros. Mientras, en mi mundo real, sabría que le he mentido deliberadamente para hacerle feliz. Para que encuentre ese producto en cualquier centro comercial y se ajuste a su presupuesto. Yo en cambio, escribo esta entrada en el blog con mi nuevo y flamante HP Stream 13.

Tan fino como un portátil de 1200 euros supervitaminado, el HP Stream 13 apenas supera los 250 euros. Es un gama baja con piel de leopardo. Con pantalla de 13,3 pulgadas y de color azul emulando acero pulido, colma todas mis necesidades: navegar, enviar emails, mirar algún video, escuchar música, escribir en Word o Excel y gestionar algunas descargas y contenidos. Creo que es lo que necesita el 80% de los usuarios de portátil.

Su capacidad de proceso es limitada debido a su procesador de última generación Intel Celeron N3050 a 1.6 ghz y ráfagas de hasta 2.1 ghz con su doble núcleo. Aunque también recuerdo que hace 5 años ese procesador hubiese sido la bomba. Pero ahora algunos lo desprecian y abren sus carteras a la gama i y la x de Intel. Sí, hay teléfonos móviles con mayor capacidad de proceso que este portátil. Imagino que ese Galaxy S7 envía mensajes de Whatsapp de maravilla. Y que permite leer Facebook como nunca lo habías hecho. Perdón por mi cinismo; otro día hablaré de smartphones.

Su disco sólido integrado de 32 GB con Windows 10 instalado me dejan 11 gb de disco libre. Insuficiente para edición de video, para jugar y para almacenar música o películas. Pero yo no hago eso. Y puedo añadir si me apetece una tarjeta SD por si quisiera ampliar almacenamiento y tengo 200 GB en OneDrive gratuitos.

Sus 2 GB de RAM también pueden parecer pocas, pero en uso normal me sobra media. ¿Justo? Bueno, es lo que necesito, simplemente.

Pero es que además, está catalogado como ultraportátil por ser fino y ligero, con solo 1,5 kgrs, puedes meterlo en cualquier mochila o maletín como si de una carpeta se tratase. Su batería con la carga al 100% aguanta más de 6 horas demostrables en uso normal, con lo que el cargador lo puedes dejar en casa. Y para terminar sus cualidades físicas… no se calienta. Y no hace ruido pues carece de ventilador. Todo gracias a su bajo consumo. Todo gracias al Celeron N3050. Con salida HDMI y tres USBs -uno de ellos 3.0- tampoco podemos decir que no goza de buena posición a nivel de conectividad. No, no tiene conexión RJ45 que ya nadie utiliza.

Quien quiera gastarse 600 ó 700 euros en un portátil que no necesita, puede encontrar decenas. Quien quiera un portátil que se ajuste a lo que necesite, tiene este Stream 13 por cuatro duros. Además de bonito, funcional. ¿Peros? Pues no sé, quizá el touchpad no es muy exacto. Quizá el teclado da una sensación de calidad delicada. Tampoco se puede ampliar el disco o la memoria. O cambiar la batería. Que por debajo el ensamblaje se realiza con tornillos a la vista de cruz de escasa manufactura. Pero recuerdo a mi amigo lector, que hablamos de un gama baja sin aspiraciones. De un humilde equipo muy capaz y que probablemente sea desechado en 5 años. No nos engañemos, es la vida media de un portátil. Bien por fallos o por hastío, eso es lo que suelen durar. Nadie quiere rascarse el bolsillo en una reparación de 100 euros. A partir de esa cifra, en 5 años hay oferta suficiente para ser tentado y traicionar a esa joya que compraste en su día. Somos así. Somos insaciables y la tecnología hace viejos a los procesadores de hoy en un pestañeo, y nosotros nos entregamos con los brazos abiertos.

 

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