Love

Love-serie-1No hay nada que deteste más que quedarme con las ganas de seguir viendo una serie y que no haya más capítulos. Grrrrrrr. Sabía que era algo a lo que me enfrentaba cuando empecé Love y descubrí Netflix solo disponía de una temporada. Tras buscar en la red de redes no encuentro forma clara de ver cuándo podremos disfrutar de la segunda temporada, pero no parece que sea este 2016. Echaré de menos a estos entrañables perdedores.

No voy a engañar a nadie si admito que comencé la serie sin saber nada de ella. Solo ver el tráiler me convenció: demasiado tierno para no verlo. Dos personas raritas flirteando sentados en el capó de un coche mientras comen patatas fritas con edificios altos de fondo en Los Angeles es cuanto necesitaba para decir SÍ.

Son unos pringaos muy carismáticos que se te meten en el bolsillo al segundo capítulo. Ella trabaja en una emisora de radio de pacotilla y él dando clases a niños actores para que sepan leer y escribir mientras se hacen famosos y sus cuentas bancarias se engrosan por minutos. Se conocen en un súper por casualidad y se manejan cómodamente entre la fatalidad y la desdicha.

Ambos están sublimes. Quizá –y no lo digo por ser hombre- el personaje de ella es más rico. Más complejo. Razonablemente previsible como mujer, ella es celosa, atrevida y manipuladora. Pero creo que tiene buen corazón. No estoy seguro. Él es mal simple, más impulsivo, pero más profundo que ella. El caso es que el personaje interpretado por Mickey resulta muy atractivo por su rara personalidad. Quizá no es tan rara en los tiempos que corren, pero muy dispersa en definitiva. Vulnerable también pero capaz de hacer mucho daño.

Más allá de los dos personajes principales, hay vida: Bertie es puro corazón y disfruto enormemente con su naturalidad. Y la belleza de Mickey… no hay palabras. Todos conforman un elenco servido para el éxito.

Si no te he convencido con mis palabras, quizá la exquisita banda sonora lo haga. O el tráiler:

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  • 27 junio, 2017 en 13:25
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    Decepcionante la segunda temporada. La esperaba con muchas ganas desde que escribí esta entrada en el blog hace más de un año. La espera no ha valido la pena.

    Para empezar, la relación entre Gus y Mickey dió todo lo que tenía que dar en la primera temporada. Antes de ver la segunda entrega, pensaba… ¿cómo piensan enfocarlo? ¿Cómo van a mantenernos pendientes más allá de los capítulos? Pues la verdad es que la magia no existe, y como un chicle seco, estirar ha provocado rotura.

    Los personajes secundarios tenían mucho que darnos y lejos de sacarles punta, han dejado que mueran. Hay capítulos con demasiado Gus y que no nos cuentan nada. Y a Mickey, esa encantadora mujercita en bañador rojo… al final la odias. Es muy triste que ocurran cosas así. Todas mis esperanzas puestas sobre Judd Apatow y su equipo se han ido al garete.

    Y es que hay episodios terriblemente malos. Especialmente el último. ¿Qué diablos es esa persecución por la calle entre tenderetes en un mercadillo? Las idas y venidas de la relación de nuestros protagonistas otrora favoritos, son el pan de cada día, y al final provoca hastío y desgate absoluto.

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