Comprar en Amazon: un caso de estudio

amazonCada euro que gasto lo sopeso. Desde la compra de una botella de vino a la compra de una tableta. Por eso, 30 euros son importantes para mí –y para cualquiera-. La Samsung Galaxy Tab A la podemos encontrar por 269 euros en cualquier centro comercial. Por eso verla en Amazon España por 239 era un reclamo demasiado interesante para mí. Os contaré cómo me ha ido.

No voy a empezar echando pestes de Amazon. He comprado en numerosas ocasiones y todas con éxito. Por este motivo, siempre he considerado a la tienda virtual como una buena opción a la hora de comprar buscando precio. eBay sigue siendo otra opción, pero si lo que quieres es comprar nuevo y con garantía, mejor Amazon. Así que decidí comprar la tableta a un vendedor de Amazon en Francia. La tableta estaba en Alemania y lo vendía una tienda francesa en Amazon España. Es lo que nos trae la globalización y la oferta. Así que por rocambolesco que sea –he visto cosas peores aún-, los treinta euros bien valían la pena. Total, el vendedor a pesar de contar con algunas cuantas críticas negativas, tenía 4,5 puntos de 5 en valoración general. Nada que me hiciera temer lo que me sucedió.

Al grano, la tableta llegó un día tarde. Amazon me avisó del retraso el día de la entrega a la hora de comer, y a pesar de que me fastidió, al menos me pareció cortés informarme. Seur por la noche ya me hizo saber que al día siguiente me entregaba el paquete. Y efectivamente, el paquete llegó.

Paquete ligero pensé. Lo abrí y la primera en la frente: el precinto abierto. Malo. Sigo. Abro la caja y sorpresa: ¡Sólo ha un cargador, un cable USB  y varios papeles! Alucinante. Mis 239 euros estaban en manos de alguien que me había dado nada. Sudores, temblores, nervios y varios improperios lanzados al aire. ¿Y ahora cómo me las arreglo con esto? ¿Cómo me van a creer? Y tras unos minutos… llega la calma. Saco pecho y me pongo manos a la obra. De cosas peores he salido.

Lo primero, investigar. Descubro que no soy el único al que le ha pasado. De las críticas negativas, muchos dicen que no les ha llegado el paquete y otros tantos que la caja vacía. Igual que yo. Luego, voto negativo explicando la situación y avisando del fraude. Más tarde, observo el paquete: venía cerrado y con el precinto de Amazon. La etiqueta indica un peso que no corresponde con la realidad, osea, el que metió la caja en el envoltorio de Amazon, ya mintió. Me niego a pensar que Seur abre el precinto, hurga y luego lo cierra perfectamente sin ser advertido por el comprador. Así que pienso: el vendedor no me ha podido engañar. Ha sido Amazon quien me ha enviado el paquete pesándolo con un dato incorrecto, imagino a sabiendas de lo que sucedería cuando abra la caja vacía. Nunca sabré que pasó, pero Amazon advierte en todos los votos negativos con: “Amazon responde”. Me tranquilicé.

Visto lo visto, busqué cómo devolver el paquete. Amazon lo pone fácil: imprimes la etiqueta de devolución y entregas el paquete en Correos o te envían a alguien de Seur a recogerlo. No por favor; mejor Correos. Lo llevo en el mismo día. Que por mí no quede. A la noche, chateo con un tal Cristian que me tranquiliza diciendo que el reembolso ya ha sido emitido. Que en dos ó tres días tendré el importe en mi tarjeta. Lo que tarde mi banco. Le explico y explico, pero Cristian erre que erre: que no me preocupe y que disculpe lo sucedido. Me quedo más tranquilo aún, pero hasta que no tenga el dinero, no descansaré.

Dos días después, el dinero está ya en mi cuenta. Prueba superada. Pero ahora pienso: ¿Qué ha pasado con todo esto? Quiero decir, ¿No me han preguntado nada? Ni fotos, ni explicaciones ni una sola pregunta. Quiero pensar que algo deben imaginar y que por eso han obrado así. Algo todopoderoso allí en Amazon sabe de qué va la historia y por eso han actuado con tal celeridad. Porque de no ser así, ¿Es así cómo funcionan las cosas?

Lecciones aprendidas: Si el producto lo encuentro en tiendas, mejor lo compro en tiendas aún siendo más caro. Si no es así, apuesto por Amazon o venta online, pero una semana de espera y todo el sufrimiento vivido no compensan. Ya con el dinero entregado en cuenta, me dirigí esa tarde al centro comercial y me compré la tableta por 269 euros. Precintada, con su factura y oliendo a nuevo. Treinta minutos más tarde, ya la tenía en mi casa configurándola. A veces las cosas son como son.

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