theorder1886A The Order 1886 la crítica especializada lo ha puesto a caldo. Se ha cebado con él hasta niveles insospechados. Las quejas se han centrado en la poca jugabilidad y la corta duración de la historia. Que yo pueda estar algo de acuerdo con ellos no justifica puntuaciones de cinco sobre diez. Me parece que algunos se han vuelto unos idiotas adultos insatisfechos que haciendo valer su supuesta profesionalidad, les gusta disfrutar de su posición con altanería. Yo, que aprecio el trabajo desde la humildad y la objetividad pura –no sólo en expectativas-, me atrevería a decir que he presenciado no uno sino varios momentos de los más grandes de la historia de los videojuegos.

En ningún momento pensé que The Order 1886 me iba a proporcionar tanto placer. De hecho, no pensaba jugarlo. Y todo por la crítica. Me parece impensable que los medios especializados puedan arrebatar de una experiencia tan satisfactoria a cientos de jugadores simplemente por su falta de sensibilidad. La responsabilidad de los críticos es muy grande y su opinión es valorada por muchos como termómetro de calidad de los trabajos que salen al mercado. Que se hayan pronunciado tan negativamente sobre un juego como The Order 1886 me parece una falta de profesionalidad y de visión absoluta. Las expectativas que hayan podido generar los señores de Ready at Dawn y SCE Santa Monica Studio ante el lanzamiento de su juego estrella, puede que hayan sido demasiado elevadas. Pero una vez entregado el producto uno debe saber valorar el trabajo de forma justa. Y yo sí lo voy a hacer: de lo mejor que he visto. Sino lo mejor.

El juego se basa en QTE, disparos parapetados, sigilo y recorrido de un mundo semi abierto. De lo último podría quejarme más que de otra cosa, puesto que a pesar de que los sandbox no me atraen, si es cierto que han limitado demasiado los escenarios. Hasta el punto de no poder saltar por donde queramos o encontrarnos constantemente tablones y cajas impidiéndonos el paso. Del resto nada que decir. Beyond dos almas o Heavy Rain son QTEs en toda regla y nadie lo vió mal. Al contrario. Así que estos tipos con camisetas roñosas con dibujos infantiles, peinados con la raya al lado y con gafas de pasta que dicen llamarse profesionales de los videojuegos, se pueden meter sus opiniones por donde les quepa. Lo siento, soy rudo, pero es que estoy enfadado. Mucho. The Order 1886 no se merece lo que está sucediendo. Nuevo ha caido a menos de cincuenta euros, y ya de segunda mano se puede comprar por algo más de treinta.

El trabajo artístico es sobresaliente en el trabajo de las luces, reflejos, sombras, negros, oscuridad, agua y atmósfera. No puedo añadir adjetivos más superlativos. Colosal. Hay escenas sobrecojedoras donde te gustaría quedarte a vivir. Los personajes tiene una personalidad y una definición nunca vista hasta ahora. La banda sonora de Jason Graves –el mismo de Tomb Raider- es un trabajo de entrega impecable de violines y suspense. El doblaje encaja perfectamente con la época donde las voces toman vida para poner el lazo a un apartado de sonido de diez.

Quería entrar en las consolas de nueva generación por la puerta grande, y lo he hecho. Estoy de acuerdo en que al juego le falta algo de metraje. Que falta algo de jugabilidad, pero ¿ponerle un cinco? Suena a broma. Los propios desarrolladores ya han admitido parte de la responsabilidad en un ejercicio digno de elogio, y han prometido tomar nota para el futuro. Un futuro que de utilizar este motor gráfico promete mucho no: Lo siguiente.

 


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