La mayor necesidad. The Big Necessity

La_Mayor_NecesidadLos libros de Rose George me resultan altamente inspiradores. Tanto como que debo cerrar el libro constantemente cada tres o cuatro páginas para mirar al techo y recapacitar. Sucedío con “90% de todo” y ahora también con “La mayor necesidad”.

Con un lenguaje claro y de gancho de derechas, Rose no se anda con tapujos. Directa en su escritura, sus libros no son novelas. Son estudios periodísticos casi científicos. Páginas y páginas de abrumadora cantidad de información que superar la capacidad de absorción de mi materia gris. Y lo peor es que está tan bien escrito, que no puedo dejar de leer, de modo que termino con la sensación de necesitar volver a leerlo. Cierto que en “90% de todo”, la obra fluye con mayor dinamismo haciendo del libro una cuaderno diario con las experiencias del viaje. Con “La mayor necesidad”, Rose nos explica en capítulos distintos, varios escenarios diferentes donde los países subdesarrollados no saben cómo deshacerse de la mierda. De Brasil a la India, pasando por la China, Rose nos explica lo poco probable que resulta encontrarse un lavabo donde poder realizar nuestras necesidades en el primer mundo. Tan simple como eso. Tan simple como que es lo más importante. Y pensar que cuatro de cada diez personas en el mundo no cuenta con un lavabo donde cagar y mear, me hace sentir egoísta.

Ella llama a las cosas por su nombre. Y si el vocablo mierda supone un problema para alguien, que proponga uno mejor. No estamos aquí para hablar de excrementos. Estamos para hablar de cómo hacer que la diarrea y el cólera no se lleve vidas de niños por delante. Rodeados de mierda, la vida en las chabolas no es fácil. Si no contar con agua es un problema, evitar que la mierda no contamine los escasos recursos hídricos es una tarea complicada. En la India, defecar al aire libre es casi un deporte, y cambiar esa costumbre no va a ser fácil. Si además les haces pagar un retrete, unas cloacas o unos impuestos, aún menos.

Muchas ONGs luchar por hacer llegar el tan finito recurso hídrico, pero ¿y qué hacemos con la mierda? Rose me ha sensibilizado y explicado los esfuerzos que algunos héroes –es lo que son- intentan hacer por cambiar las cosas y no salir en los periódicos. No quiero ser catastrofista, pero esto va de mal en peor. Cada vez somos más y cada vez pensamos más en nosotros mismos. No se trata de ahorrar dinero. Se trata de invertir en nosotros. En nuestro medio ambiente. Lo que nosotros le hagamos al planeta, el planeta nos lo devolverá.

Siempre he tenido una mentalidad respetuosa con el medio ambiente, pero ahora me he adoptado una actitud casi patológica. Desde evitar gastar gasolina a beber agua del grifo evitando las botellas de plástico. Incluso pensar en los seis u ocho litros de agua potable escondidos dentro de la cisterna del retrete me pone los pelos de punta. Osea, usamos ese valioso líquido tan escaso en tantos países, sólo para empujar la mierda a las cloacas. Leo con asombro que en muchas chabolas de la India hay un grifo para todos que se abre dos horas al día y por donde emana agua para el poblado. Veinte litros por persona y día. En Canadá un adolescente consume trescientos.

El agua dulce se acaba y desde hace muchos tiempo que estamos bebiendo la misma agua que bebían los dinosaurios. El agua, será el oro y el petróleo de ahora. Habrán guerras por el líquido valioso en el futuro no muy cercano y evitar ensuciarla es primordial. Hacerla potable es muy costoso y Rose nos explica todos los detalles; desde el sistema de alcantarillado a los tratamientos de las depuradoras. Al abrir el grifo, no sabemos todo lo que hay detrás. Dicen que un londinense cuando bebe agua, esa agua ya ha pasado por siete pares de riñones. Y es fácil de creer.

Quiero hacer una mención especial en la traducción de la obra al español. Víctor V.Úbeda ha realizado un trabajo impecable. La edición de Turner Noema es muy correcta y a pesar de algunos fallos de redacción –falta de letras principalmente-, es un goze de lectura.

http://rosegeorge.com/site/depression

Gracias a las redes sociales incluso he tenido la oportunidad de comunicar con ella y transmitirle mis felicitaciones por su gran trabajo. Un apoyo que como escritora y persona se merece, más incluso ahora que se ha sincerado con sus lectores a través de una entrada en su blog donde nos escribe desde lo más profundo de su corazón, los problemas que sufre con toda precisión. Problemas con los que me siento identificado cuando leo que se despierta con gran aversión a la sociedad y una gran depresión por todo lo que le rodea y ve. No es fácil vivir con lo que nos rodea y tirar para adelante. Injusticias sociales y políticas se suceden constantemente todos los días, y la sociedad, borracha de todo menos de sensatez, aplasta y machaca todo cuanto se le antoja. Desde el consumo de agua, el cuidado del medio ambiente o el consumismo sin medida. Es por este motivo, y con la intención de apoyar y espolear el lado humano de Rose, que quiero escribirle estas líneas:

Rose, thanks for existing. Thanks for be there writing and showing us all things we are not able to see. Our lives in our first world countries are living turning our backs on the reality of third world. Thinking about 20 liters per person and day, is incredible comparing figures in Europe. Just thinking in the valuable treasure hidden inside our cisterns make me feel egoistic. From now, I have decided drinking water from tap directly and stop buying water in plastic bottles. My daughters and wife are agree with me, and we are starting to think in all measures we can incorporate in our day by day. Measures such a double-flush toilet cistern or water-saver on taps. Please, don’t lose your faith and think in all readers motivated reading your books. I am confident people like you can change many things in this corrupt world. Please, keep writing and teaching for us and trust in your legacy for this mankind.

 

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