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Dicen que para que una historia sea conmovedora o sugerente debe ser trágica. Que lo divertido y feliz no llena páginas de libros ni minutos de cinta. Estoy bastante de acuerdo. Los adultos sabemos que la felicidad no dura mucho y que a la vuelta de la esquina siempre hay una mala noticia aguardando. Enfermedades, desamores y muerte han alimentado ríos de tinta y eso ha sido así en el pasado y también ahora en el presente. Así pues, es lógico pensar que las tres películas de las que quería hablar en este post, tienen poco o mucho de trágico En realidad hay dolor a manos llenas. No voy a mentiros.

Leo y digo que el cine está sumido en una intensa crisis de inspiración. Remakes y versionados poblan una nutrida cartelera de cines que ha pasan inadvertidas a ojos de muchos de nosotros. Pero siento una poderosas necesidad comunicativa de escribir sobre las últimas tres películas que he visto. Desde que escribí por aquí de «El Profesor», no he parado de hacer carambola con películas de altísima calidad. Comentaré una por una cuán de trágicos son y cuánta calidad poseen.

La primera es «Nueva vida en Nueva York». Tercera entrega de la saga francesa que se inició con «Una casa de locos» y que tras un éxito moderado de la segunda parte «Las muñecas rusas», esta «Nueva vida en Nueva York» me ha llegado hondo. Quizá las más floja -si se puede tildar de floja una cinta bastante excepcional-del trío, esta cinta goza de una gran intensidad narrativa y de una historia que cambia de pie en apoyo entre la tragedia y el humor. Y esa alquimia resulta muy atractiva. Tanto como Audrey Tautou. Espléndida. Una joya engarzada en un reparto de lujo interpretativo encabezado por Romain Duris y que siguiendo la estela de la saga, nos cuenta cómo éste debe buscarse la vida en la Gran Manzana para poder estar con sus hijos cuando su mujer decide irse con otro. De París a Nueva York, la vida será dura y manejarse con su editor francés que le aprieta las tuercas casi peor.

Tan triste y dolorosa resulta «La otra tierra». Un film lento y delicioso donde la aparición de un nuevo planeta tierra donde otros yo idénticos a ti, despierta la curiosidad de la humanidad. Una empresa decide sortear un viaje a esa nueva tierra entre aquellos que presenten los mejores motivos para ir. La increíblemente atractiva Brit Marling gana el premio, pero antes de eso, la tragedia se cruza en su vida. Un despiste, algo de alcohol y una pizca de demasiada juventud, arrasan con la vida de una familia en un accidente de coche conducido por ella. Se salva el padre. William Mapother único superviviente, vive sumido en el dolor a pesar de su prometedora carrera profesional de músico. Ella, para resarcirse de su error, decide ayudarle limpiando su casa con una excusa que luego sirve para que se enamoren. Una historia poco normal que terminará con un final menos normal.

Y la última y más reciente joya cinematográfica se presenta como una historia pastelosa de amor imposible pero que al final de esto último no tiene nada: «Una vida en tres días». Mejor que una historia, son dos historias muy tristes de dos personas que la vida se ha cebado con ellos. Ella a cargo de un hijo de 13 años incapaz de concebir un segundo, es abandonada por su marido. Tanto dolor le doblega y le hace llevar una vida de reclusión y aversión hacia los demás. Mientras, un hombre se escapa de la cárcel y busca refugio en el hogar de ella. Obligados al principio a dar cobijo a un fugitivo, la necesidad de amor humano se desata entre ellos para curar unas vidas rasgadas. La suerte no durará mucho. Interpretaciones magistrales de Kate Winslet y Josh Brolin que iluminan gloriosamente una cinta que brilla por sí sola. Siempre recordaré “Daría otros veinte años por pasar sólo tres días contigo”.

Tres cintas de indiscutible perfecta ejecución artística que nos hacen soñar con una recuperación del cine. Un cine que se ha visto superado por series de altísima calidad y que como estrellas en el cielo, surgen para alimentar la esperanza de volver al cine de calidad. Pero para ello se necesitan buenos guiones, buenas interpretaciones y mucho talento. Y para muestras, estos botones.


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