IMG_20150429_191245Adaptarse o morir. Los dinosaurios no se adaptaron y desaparecieron. Ahora les toca superar la prueba a los ordenadores portátiles. Pero ya han muerto. Siguen colmando anaqueles y expositores de grandes superficies comerciales alardeando de ser primicia. De todos los colores, tamaños y precios, aún no saben que han muerto. Lentamente se han visto superados por los teléfonos inteligentes y las tabletas y ahora sus finos diseños y atractivos plásticos ya no son reclamo más que para aquellos que aún llevan jersys con rombos y lucen bigotes tan espesos como dura es su mollera. Si además quieres dotar a tus dispositivos móviles de agilidad al teclado, entonces los teclados bluetooth o las fundas que integran teclado son el accesorio definitivo. Y de eso os quiero hablar: de cómo he sustituido mi portátil sin haberme casi dado ni cuenta.

A pesar de que nuestros dedos cada vez se desplazan más rápido sobre la superficie de la pantalla de nuestros dispositivos móviles, muchos de nosotros siempre echamos de menos un teclado como mandan los cánones. El clac-clac de las teclas de plástico rebotando sobre el fondo es insustituible por mucho que mejoren los teclados en pantalla. Muchos de nosotros hemos alcanzado una gran agilidad de escritura con el teclado desde hace muchos años y realmente nuestras manos son capaces de volcar a la pantalla todo lo que nuestro cerebro es capaz de pensar de forma casi simultánea. Sin errores. Sin fallos y a la primera.

Otro aspecto que tampoco ha pasado desapercibido para mí, es el hecho que supone contar con un ratón. Ese antiguo artilugio que lleva con nosotros desde los comienzos de la era informática, no ha evolucionado casi nada. Nada diría yo. Pero no lo necesita. Es el mejor sistema para señalar en pantalla lo que nuestro cerebro desea. Usar los dedos en fantástico, pero la precisión de un ratón y su agilidad son indiscutibles.

Expresado ésto, me veo obligado a concluir categóricamente que una tableta Android de 7 o 10 pulgadas con un teclado y un ratón conectados, son el arma definitiva. Ocupan nada, pesan menos y son muy muy versátiles. Puedes escribir cartas largas, hojas de cálculo e incluso usar Photoshop. ¿Quién necesita un ordenador portátil con Windows? Trabajar en red con ES Explorer es una experiencia igual de satisfactoria que hacerlo con el Explorador de Windows. Así que el negocio debe cambiar de manos.

Aquello que comenzó con el HP Slate 21 convirtiendo en obsoleto mi equipo de sobremesa, ahora se materializa también para hacerlo con mi ordenador portátil. Para culminar mi proyecto y sin apenas rascarme el bolsillo, me he agenciado un teclado bluetooth Rapoo E6100. Por poco más de 20 euros puedes conectar cualquier dispositivo IOS o Android en menos de 2 segundos. Con Windows no lo he probado, pero aunque afirman que funciona, no tengo intención de descubrirlo. Su construcción es sencilla y robusta. Es delgado, ligero y cuenta con todas las teclas necesarias a pesar de sus reducidas dimensiones. El tamaño de las teclas es excelente y para nada echarás de menos el clásico 102 de toda la vida. Por cierto ¿Sabías que Android también funciona el CRTL+C y el CRTL+V para copiar y pegar? ¿y el el conmutar tareas con el ALT+TAB también? Con el Rapoo además contamos con teclas para el volumen, home de Android, pasar canciones o tecla de acceso directo a buscar. En cuanto a la autonomía, lleva dos pilas AAA que a juzgar por lo que llevo usando el teclado, parecen infinitas. Es que no se puede pedir más.

En IOS y Android, cuando conectas el teclado bluetooth, el teclado en pantalla se esconde para dejar totalmente despejada la pantalla así que prepárate para gozar.¿A qué esperas para usar Whatsapp con tu teclado Rapoo en tu smartphone? Te sorprenderás…


 

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