No voy a engañar a nadie: que cambiase de teléfono móvil hace una semana sólo fue por un motivo, mi Sony Xperia SP feneció. Algo relacionado con la batería provocaba que el móvil se resetease ante la menor demanda de intensidad. Esto era desde una llamada a un simple mensaje de texto. Conectado a la corriente todo bien, pero en el bolsillo bajar del 95 por ciento de batería me llevaba a maldecir al fabricante japonés. Cambiar la batería no era viable, pues al encontrarse integrada en el terminal, me veía obligado a desmontar no se cuántos tornillos, conectores y plásticos. Ver cómo alguien lo hacía en un vídeo, me llevó a valorar muy mucho mi atrevimiento; desmontar, cambiar batería y montar no me suponía ninguna garantía de éxito. Además, tendría que gastarme casi 30 euros en la batería. No lo veía claro. Así que como si teléfono no puedo vivir -de hecho, casi ni existo-, pues me lancé desesperadamente a la busca y captura del móvil ideal. Y eso, para alguien como yo siempre es difícil. La relación precio-prestaciones me obsesiona sobremanera, así que os cuento qué me llevó al Asus Zenfone 5.

IMG_20150328_201203No me he gastado ni me gastaré jamás 300 ni 400 euros en un móbil. Regla fundamental en mi guía básica del comprador compulsivo. Es significa que en mi escala de prioridades, 200 euros es todo lo que mi presupuesto va a dar de sí. Que disponer de teléfono en mi vida sea algo imprescindible no significa que me vuelva loco. Tampoco no significa que haya opciones. Que las hay, y muchas. Descarto Samsung por su política de invadir el mercado con trillones de modelos que les diferencia unos de otros por una pulgada de pantalla o un núcleo de proceso. Que les den. Tampoco repetiré con Sony dada la experiencia que he tenido con el SP. Que les den también. Los terminales chinos que abundan en internet parecen sugerentes, pero me preocupa el tema de garantías y fiabilidad. Paso. Así que a partir de ahí, lo que sea. No tengo más prejuicios.

Con un presupuesto limitado a 200 euros tenía claro que la pantalla tenía que ser de 5 pulgadas; así que con estas dos premisas mis opciones se reducían bastante. Aspectos como la batería, los núcleos y la calidad de la pantalla eran requisitos también valorables. Después de casi 30 minutos en la tienda, de tocar, de comparar precios en internet… la suerte estaba echada. El Zenfone 5 me colmaba.

Al darle la vuelta al Zenfone sorprende ver el logo de Intel. Empiezo hablando de esto porque creo que es lo más reseñable de este dispositivo. Lleva un Atom z2560 que le distingue por disponer de dos núcleos a 1000 mhz con 4 hilos por barba. Es Hyper-Threading y el procesador es de 64 bits. Creo entonces que viene a ser algo así como un Snapdragon 600 en términos de potencia relativa. De memoria tiene 1 GB, y en mi caso escogí el de 8 gb puesto que cuenta con ranura de expansión para SD card de hasta 32 gb.

Viene con KitKat 4.4.2 y a fecha de hoy ya hay disponible alguna ROM con Lollipop cocinada extra-oficialmente. Asus aún no se ha pronunciado, pero caerá tarde o pronto. KitKat se mueve magníficamente con el Atom y el terminal goza de una velocidad que hasta ahora no había experimentado en ninguno de los móbiles que había tenido hasta hoy. No juego ni exijo demasiado al Atom, pero me basta más que suficiente para manejar mensajes de texto, Twitter o Instagram. Básicamente es para lo que la gente se compra terminales, así que gastarse 500 euros para esto es perder el dinero estúpidamente. Además, los móviles de gama media de ahora, eran los de alta hace apenas poco meses, pero considerablemente más baratos.

De la cámara aún no puedo hablar mucho. Por ahora sus 8 megapixeles me cunden bastante. No me obsesiona, ya tengo una cámara para disparar buenas fotos, pero que sea de una calidad mínima ya me vale. Algunos he leído que se quejan en condiciones de poca luz o con el sol de costado. No me preocupa, hay solución para eso.

De la pantalla puedo decir que lucen sus 5 pulgadas magníficamente. Sí que comparando el brillo de ésta con los móbiles de nueva hornada, el brillo no parece su punto fuerte, pero el color es muy vívido y definido. La resolución es buena, 720 por 1280, y al Atom no parece costarle demasiado mover tanto píxeles.

Ahora hablaré de la batería. Peliagudo. Es de 2110 mah la cual cosa no parece estar mal contando que la pantalla es de 5 pulgadas. Está integrada en el terminal lo que me disgusta. Pero hablando de consumos, debo ser algo crítico: demasiado justo. Al 100% cargada a las 7 de la mañana y con un uso intensivo -escuchar música, 3G activado constantemente y pantalla encendida con mucha frecuencia- me cuesta llegar a las 17 horas a casa con batería. Ciertamente, desconcertante. A partir de ahí, he tomado medidas y he conseguido buenos resultados tomando algunas precauciones. Lo primero es activar el modo inteligente de energía. Se nota bastante. La pantalla, con un brillo del 50% no se ve mal y baja un consumo de batería del 40 al 12%. Y lo más importante: no encender la pantalla si no es estrictamente necesario. Esto significa que escuchar música con la pantalla del disco encendida mejor que no. El activar luces para avisos de mensajes para no estar comprobando la pantalla constantemente también. Con esto, algún día he podido llegar a irme a la cama con un 15%. No está mal. Sí se calienta con el uso, pero lo normal.

La interfaz Zen UI de Asus no me parece la bomba como algunos dicen. Ojo, no está mal pero no hay nada muy destacable salvo algo que sí me ha gustado mucho: la barra de notificaciones. Permite accesos directos a la calculadora, linterna o bloc de notas. Esto último me ha abierto un mundo.

Otra característica diferenciadora de este móvil es que cuenta con doble ranura SIM. Esto significa que puede manejar dos líneas de teléfono. No lo necesito, pero ahí está.

Tocar términos estéticos me parece algo ridículo, pero también tengo mi opinión. Que cada cual opine lo que quiera, pero a mi me parece bastante atractivo. La barra de abajo brillante me recuerda un poco a los HTC One y los botones cromados con relieve también me gustan. Un poco duros al pulsarlos, pero no para quejarse. El sonido del altavoz es algo malo, pero yo no lo uso nunca. Soy de auriculares hasta para hablar en llamadas. La cubierta trasera es negra mate con aspecto de calidad media y aunque no es especialmente bonita, no está mal. Hay a disposición de quien quiera carátulas de varios colores. La color oro está agotada y no la encuentro en ningún sitio. Seguiré intentando.

Parece ser que el Motorola G es el archienemigo del Zenfone5, pero a mi juicio, no hay color. Principalmente por el grosor del Moto, que abulta en mi bolsillo bastante más que el Asus. Factor muy determinante también. Motorola me gusta como marca más que Asus, pero no tanto como para que justifique tan prominente perfil.

En definitiva, estoy satisfecho con la compra, y algunos me piden que les repita el precio del Zenfone: ¿Qué? ¿174 euros sólo? Si majete, si buscas encuentras. Y un móvil de 5 pulgadas de marca reconocida con KitKat y Lollipop en el horizonte, 1 gb de RAM, 2 núcleos de 4 hilos cada uno y tan finito existe. Sólo hay que buscar para encontrar y no dejarse llevar por las marcas tendenciosas y los super ventas. Claro que hay terminales con mejores pantallas, más núcleos, más finos, sumergibles y que hasta hacen casi palomitas. Pero no los necesito.


 

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