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¿Qué más puedo decir de Michael Connelly que no haya dicho ya? Tan brillante como siempre, y quizá incluso mejor que en su anterior novela 9 Dragones, Harry Bosch vuelve a su esencia y a recorrer Los Ángeles en busca de la verdad y la justicia.

Hace poco leí en un tweet de Connelly que él no estaba interesado en los delincuentes. Que tampoco eran objeto de estudio sus fechorías. Lo que siempre ha querido es conocer el origen del mal. Dónde habita y qué lo hace crecer. Textualmente no creo haberme expresado con las mismas palabras, pero estoy convencido de que ésa es la idea. En “Cuesta Abajo” Michael comparte esa inquietud con sus lectores a través de Harry.

Bosch deberá lidiar con dos investigaciones en paralelo: reabrir un caso sin resolver de hace más de 20 años donde una niña aparece violada y muerta supuestamente por un niño de ocho años, y descubrir si Gerorge Irving, el hijo del archi-enemigo de Harry, se tiró por el balcón o alguien lo empujó. Dos historias igual de inquietantes donde descubriremos que nada es lo que parece, y que detrás de todo, al final siempre nos encontramos con la maldad del ser humano.

Es cierto que la investigación de la muerte del concejal, es priorizada por los politiqueos del departamento de policía y del ayuntamiento, y también comprobaremos que gran parte sel grosor del libro, lo alimentan esas investigaciones mientras a nadie le importa quién mató a aquella niña hace 20 años. Todos cuentan o nadie cuenta, dice Harry. Los nuevos medios tecnológicos y un nuevo enfoque, permiten reabrir un caso por el que nadie daba un dollar. Harry luchará como un tigre para descubrir que durante esos años, el asesino de esa cría ha seguido matando a espaldas de todo el departamento de policía.

Debo reconocer que a pesar de la calidad de las obras de la saga de Harry, desde “El observatorio” ha habido cierta bajada de nivel. Que nadie se lleve las manos a la cabeza. Ya no pingo dices, pongo nueves. Así pues, de obra magnífica, pasa a obra memorable, que no es poco. Pero con “Cuesta abajo” el nivel vuelve a subir a diez. ¿Quién es capaz de escribir un libro policíaco negro negro, sin un tiro? ¿sin una persecución de coches, ni una pelea a puño limpio? Sólo Michael. Él consigue quitarte el sueño, mantenerte intrigado, y despierto con una historia que cala. Él al igual que yo, compartimos mucho en común, pero ahora más que nunca: el mal habita en el ser humano y no podemos detenerlo. Unas veces será matando, violando o torturando, y otras buscando sed de justicia, poder o dinero. La envidia, la mentira, la falta de compañerismo, el timo y la suspicacia, manchan cada una de las páginas de un libro, que creo es de los mejores de la saga. Todo humanidad en estado puro.

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