Nueve_DragonesDesde “El Observatorio” que no leía a Harry Bosch, y ciertamente, lo he cogido con muchas ganas. El último fracaso con la mala elección del libro “Agent 6”, me obligaba a leer algo bueno al 100%, y como desde hacía más de un año que no leía a mi pistolero favorito, pues “Nueve Dragones” tenía que caer. Y la verdad es que esta entrega la atesoraba con cierta ilusión, y me la reservaba para un momento especial, y ese momento ha llegado. Ciertamente el libro ha cumplido mis expectativas, y eso que gran parte de los acontecimientos sucedían en Hong Kong. Que mérito tiene.

El cadáver asesinado de un tendero chino destapa una supuesta trama de triadas chinas en Los Angeles que llevará a Harry a indagar en los bajos fondos para encontrar al culpable. Compañero en esta entrega con Ignacio Ferras descubrirá que no todo es lo que parece. Su hija es secuestrada para que Harry se aleje del caso, pero lejos de amilanarse, decide hacer frente a la situación yendo a Hong Kong a averiguar quién tiene retenida a Maddie. Se encontrará con su ex mujer Eleanor Wish y viejos sentimientos se abrirán. Acompañado de la pareja sentimental de Eleanor, se las andará repartiendo justicia por la ciudad china hasta averiguar lo complicado que se vuelve el caso.

Es difícil hablar de libro sin mencionar la multitud de incógnitas que aguarda. Si el primer tercio del libro transcurre en Los Ángeles, el segundo tercio en Hong Kong y el último en Los Ángeles de vuelta, todas las sorpresas se desvelan en la última parte. Habitual en los libros del Connelly, al cerrar el libro y terminarlo, todo encaja como un reloj suizo, pero esta vez, quizás lo ha llevado todo un poco al límite. No digo que cogido con pinzas, pero casi. Demasiado enrevesado el argumento, y demasiadas casualidades en la trama. Todo ello hace que el resultado sea muy espectacular –es innegable-, pero al asiduo lector de la saga, quizás le escueza un poco este hecho.

Ya sabemos que a Harry no se le pueden pedir muchos sentimentalismos. Más allá de Art Pepper, a nuestro policía, las cuestiones sentimentales no se le dan bien. Las del amor y de la familia tampoco. Pero en este libro, la falta de sentimientos que muestra, raya la inhumanidad. Dejar a su exmujer muerta abandonada en medio de una ciudad desconocida tiene bemoles. No saber tratar a su hija tras la muerte de su madre, habiendo cambiado de país, de costumbres, de colegio, etc… también es una muestra muy significativa de que a nuestro hombre sólo se le da bien una cosa: aplicar la justicia según su criterio y ¡qué nadie se le ponga delante!

Siendo prácticos, me quedo con las primeras entregas de la saga donde la vida personal de Harry se limitaba a recuerdos de infancia. Cómo murió su madre y cómo logró salir del agujero me parecían situaciones suficientemente dramáticas para decorar un libro de policías. Pero este giro evolutivo en el personaje, me está llevando a reinterpretar su psique. Que ya sabemos que la vida de un policía es dura, pero también se le tendría que pedir algo de humanidad.

Lejos de desmerecer la entrega, el libro es francamente bueno. Con ritmo diabólico de cabo a rabo, con diversas geo-localizaciones y giros inesperados, Connelly nos recuerda que además de escribir bien sobre historias en los tribunales, también sabe hacerlo bien con intriga callejera. Tengo la sensación que vuelve a Eco Negro o Echo Park: Harry en estado puro.

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