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Ahora que los smartphones se acercan a las 6 pulgadas de pantalla, las tabletas se ven obligadas a adaptarse modificando o ampliando la variedad de tamaños. Es el caso del iPad mini de 8 pulgadas y el nuevo Galtaxy TAB3 también de 8. La diferencia entre 7 u 8 es mínima, pero suficiente para que algunos piensen que ahora 8 es lo ideal. El 8 está de moda, vamos. Y quizás tengan razón, pero rascarse el bolsillo en unos 100 euros más respecto a la Galaxy TAB3 de 7, es demasiado para mi juicio. Sé que las especificaciones técnicas son algo superiores, pero aun así no lo veo. Así que hace un par de semanas me compré mi nueva Galaxy Tab 3 de 7.

Por mis manos han pasado todas las generaciones de Galaxy Tab de 7, y si de la 1 a la 2 había un buen salto, de la 2 a la 3 no lo hay. De hecho, considero que esta nueva TAB3 es una tomadura de pelo: casi el mismo procesador, la misma cámara, algo más ligera y con un marco también algo más estrecho. Y ya. Creo que más bien, el producto debería haberse denominado TAB2S puesto que las mejoras incorporadas son mínimas. Pero claro, había que dejar sitio a la TAB3 de 8, y Samsung que tonta no es, ha dejado la de 7 casi con las mismas especificaciones para dejar la gama baja a buen precio: 190 euros más o menos.

Por descontado, los poseedores de la TAB2 de 7 no verán interesante el cambio, y salvo capricho, no van a ganar nada o casi nada. Los que no teníamos la TAB2 ni otra de otras marcas, pues la TAB3 es una buena compra. Y buena principalmente por su pantalla. Ya no hablo del tamaño, hablo de la calidad: es muy brillante, muy buen contrastada y con un excelente ángulo de visión. Utilizar Flipboard es un gustazo. El procesador es algo justo en comparación con algunos productos de nueva hornada, y el 1.2 Ghz dual no es ninguna maravilla. Pero teniendo en cuenta que la TAB3 es un producto recién salido, considero que debería haber adoptado un quad.

Estéticamente es preciosa. Su marco ahora tan estrecho y su acabado brillante en blanco rozan la perfección estética. No suelo escribir sobre gustos –en las redes sociales ya lo hacen todos los días-, pero creo que es innegable que su estética supera en mucho a la Nexus 7. Hablo por fuera, que por dentro ya sabemos que la Nexus es imbatible.

También aplaudo la adopción del conector USB micro, dejando atrás el ancho y engorroso conector de dock. Sus dos altavoces estéreo se escuchan de maravilla también y el nuevo modelo sigue conservando la ranura SD que tanto nos gusta a los Androideros –si se me permite el término-.

¿Qué no me gusta? Su WIFI. Después de dos semanas de uso, tengo la sensación que no alcanza mucha cobertura. La señal en muchos casos es débil en comparación con otros dispositivos e incluso algunas veces pierde hasta la conexión. No es grabe, pero sí perceptible. Parece mentira que tras tres generaciones de TAB, un aspecto como el wireless haya empeorado significativamente.

También tengo que destacar como aspecto negativo su sobrecalentamiento. Tomando la Tablet con la mano izquierda, el marco más cercano a la parte inferior tras unos minutos de uso intenso –ligero incluso- se caliente mucho. No arde, pero lo considero excesivo. Desconozco si es el procesador, la antena o la batería, pero se calienta mucho-mucho.

He empezado hablando de las cosas buenas –muchas- y terminando con las malas –pocas-, y aunque las buenas predominan, las malas me llevan a ponerle un 8 pelado como nota general. Como ya he dicho, una tercera generación no debería pecar de estos problemas con la experiencia acumulada durante estos años.

Los puntos negativos se me olvidan cuando sobre mi mesita de noche descansa un objeto planito, blanco y ligero, pero lleno de cosas y envuelto con una Book Cover granate.



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