galaxys3En esta carrera imparable y tecnológica de dispositivos móviles no hay mes en la que no se presenten modelos nuevos o que aparezcan noticias sobre futuros proyectos en marcha. Los dispositivos adoptan más núcleos, más megahercios y mejores cámaras fotográficas, pero más allá de eso, siguen siendo lo que son: cacharros para conectarse a internet básicamente. No hay que perder el sentido común, y hay quien se gasta más de 600 € para utilizar sólo el WhatsApp. Aún me río de algo que leí en un tweet que afirmaba que “semos” como “semos” y que no nos importa gastar 600 € en un móvil y no querer pagar 1 € por una App.

Estoy convencido que más del 60% del parque de teléfonos móviles de gama baja y media sólo se utiliza para llamar, correo electrónico y WhatsApp – Line. En esta gama baja-media incluyo Blackberries y Androids de pequeña pantalla y mono-núcleo, pero también modelos con mejores características pero desfasados, como el Galaxy S2 o un LG Optimus 7. Hasta ahí podría considerar estos dispositivos como elementos de comunicación necesarios en nuestra sociedad y que nos permiten por una módica inversión establecer contacto con los que nos rodean. Nada que criticar, la tecnología está ahí, y está para sacarle provecho. Pero de ese punto en adelante, es decir, invertir más dinero en algo que hace lo mismo pero que cuesta muchísimo más, no tiene sentido.

Ya he comentado en anteriores posts, que en cierta manera está justificado el precio de los nuevos terminales de nueva hornada, puesto que en sí mismos, son pequeños computadores en tamaño pero no en prestaciones. Cuatro núcleos a 1.5 mhz no es moco de pavo, y con esa potencia se pueden hacer muchas cosas. Cosas como jugar, editar imágenes o vídeos, o procesar datos internamente a gran velocidad. No es de extrañar entonces, que el coste de su adquisición sea más elevado, siempre y cuando necesitemos esas características. Pero no olvidemos nunca, que el comprador potencial, tiene opciones, y que si no necesita semejante capacidad de proceso, tiene dispositivos de todas las gamas. Nadie está obligado a comprarse un coche de 200 CV si no lo necesita, y como en los teléfonos móviles, puede adquirir por mucho menos, uno de 80. Apple por ejemplo, no ofrece esa opción, y te ofrece siempre sus últimos modelos a un precio parejo a sus prestaciones: elevado. El usuario no puede escoger, y deberá alargar la vida de su iPhone todo lo que pueda para no tener que volver a re-invertir. En el caso de Android, la cantidad de fabricantes y modelos es mucho más abierta, y siempre hay un modelo que se adapte a las necesidades.

El usuario comprador de estos dispositivos, tiene que afrontar también otro obstáculo: el del caché. Es decir, pagar más por algo que no lo vale, pero que su imagen o prestigio lo hace un MUST. En los vehículos sucede y en los móviles no hay excepción tampoco. Pero como estas vicisitudes corresponden al corazón y no al cerebro, no soy yo quién para opinar pero sí diré que mi lado práctico normalmente me hace siempre escoger el producto que mejor relación-precio guarde, pero siempre dentro de unos márgenes estéticos y prácticos.

Cuando afronto la escritura de un post, suele ser motivada por una intención clara, pero siempre acabo escribiendo de temas relacionados primero para terminar con el desencadenante de tanta línea. En este caso, también sucede lo mismo, y es que desde hace unas pocas semanas soy poseedor de un Galaxy S3, pero no he pagado más de 200 €, pues la situación especial de su adquisición merecía la pena.

Pues pasar de mi Galaxy Wifi 5.0 mono-núcleo a los cuatro del Galaxy S3 es un cambio notable. La pantalla de 5 pasa a ser 4.8 en el S3 pero en este caso, la mejor resolución del S3 compensa la desventaja. ¿Más allá? Pues el bluetooth es más rápido. Y ya. Como no utilizo el dispositivo para realizar llamadas, como teléfono no me interesa –por eso disponía anteriormente del Wifi 5.0- y salvo alguna conexión 3G puntual, el funcionamiento es el mismo. Cambiar de Android 2.3.6 a 4.1.2 tampoco me ha supuesto una gran ventaja –mentiría si no dijese que me gusta más y es algo más rápida-. En definitiva, el cambio es sustancial, y pagar 200 € me parece razonable a pesar de no haber amortizado el pago del Wifi 5.0 todavía, pero como ya he dicho, las ocasiones suceden, y aprovecharlas, a la larga suele salir a cuenta.

En mi caso creo justificada la inversión de 200 € por lo que mejora un modelo sobre el otro. Invertir 600 € para pasar de un S3 a un S4, pues no. He tenido la oportunidad de tener los dos, uno en cada mano, y tengo mi opinión: no merece la pena. Ni duplicar los núcleos, ni sus 0,2 pulgadas de más o su cámara de 13 megapíxeles compensan tan exagerada inversión. Sus mejoras en el campo de conectividad tampoco son destacables y su imagen y características físicas tampoco.

Al final, como la experiencia me demuestra, se venderá como rosquillas, pues la reflexión sólo existe en los espejos, y muchos se lanzarán simplemente para tener el último grito en móviles. Evaluar si merece la pena o no la compra, no es un ejercicio muy habitual entre los potenciales compradores, y aunque no todos son iguales, muchos no evalúan las características. Un anuncio como el que Apple emite estos días por TV, donde realza los valores de la compañía en pro de lo que ofrecen sus productos para nuestras vidas vale más que cientos de tablas comparativas. Y si no, evalúen ustedes mismos con qué eslogan se vendía el Galaxy S3. Requiere de un análisis concienzudo de cada una de sus afirmaciones y que tras ello, la carcajada está asegurada. A pesar de eso, se han vendido y se vende a cascoporro: “Diseñado para seres humanos, va más allá de ser inteligente, piensa como piensas y actúa como actúas.”

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