Muerte_en_La_FeniceRecientemente, leyendo una entrevista a Donna Leon en algún periódico –que normalmente no suelo consultar por no gustarme-, me decidí a comenzar a leer Muerte en la Fenice. Esta escritora nacida en el 42 en New Jersey, vive en Venecia desde el 82, y su primera obra –y supongo que el resto también- destilan Italia por todas las páginas.

Guido Brunetti es el personaje principal de las obras de Donna. Inspector de policía en Venecia debe resolver la muerte del director de orquesta Helmut Wellauer en medio de la representación de la ópera La Traviata.  La muerte del director apunta a envenenamiento y cualquiera que esa noche estuviese en La Fenice es sujeto de investigación: familiares, concertistas, público…

La novela, que policiaca es, en muchos momentos en realidad es un estudio psicológico de personajes, donde Brunetti deberá lidiar con entrevistas con sospechosos que en muchos casos se parecerán más a consultas de psiquiatras: envidias, celos, maldad, perversión, mentirás y odio… mucho odio.

La novela se desarrolla a una velocidad media, siendo algo lenta en su nudo y terminando casi de forma abrupta… ¡pero si sólo falta 16 páginas y aún no sabemos qué paso! La escritura no obstante, es exquisita y con muy buenos recursos literarios. Me resulta refrescante leer novela policíaca en Venecia, lejos de los suburbios de ciudades Inglesas o Americanas. Los canales de Venecia por la noche, las visitas a restaurantes y sus olores a café y risotto… Brunetti además es un buen tipo, y aunque no es tan duro como Harry Bosh, me recuerdo mucha a éste en su relación con su superior: Giuseppe Patta . Guido es más light, está felizmente casado, tiene dos hijos y no desenfunda su arma a la primera de cambio. También se muerde la lengua más de lo que yo quisiera.

La obra de Donna es dedicada por completo a Guido, y sus 22 novelas se me hacen un regalo. Me encanta la entrevista que leí donde Donna repetía una de sus máxima: “Ser amable, ser amable y ser amable”. La frase que originalmente no es suya, la incorporó en su forma de ser y nos invitaba a adaptarla un poco en nuestras vidas. Como aspecto negativo, la verdad es que en la novela no deja muy bien a Alemanes y Españoles. Especialmente a éstos últimos, donde quiere hacer creer al lector de que en España somos transigentes con la violencia de género y que la Cavallé siempre ha tendido mucho a las indisposiciones. Élla, que precisamente debutó en la ópera sustituyendo una indisposición.

En definitiva, no creo que Muerte en La Fenice sea lo mejor de Donna, y aunque ha sido muy bueno, tengo la sensación de que gustándome lo que he leído, me esperan unas cuantas buenas horas de lectura gratificante. Continuará…

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