Continúo con la saga de Harry Bosh y ayer terminé la que es la penúltima entrega hasta la fecha: El observatorio. Una novela cortita y rápida en la que Harry deberá colaborar con el FBI en lo que en un principio parece un homicidio con intereses terroristas. El robo de unas cápsulas de cesio llevará a nuestros protagonistas a situaciones muy delicadas. Como diría Harry: bordeando el desagüe.

Después del fracaso de Dientes Blancos, he buscado una novela de éxito asegurado. La saga de Harry siempre funciona, pero me acerco a un punto en el que me siento algo presionado. La saga se me acaba. A día de hoy y mientras Michael Connelly no escriba algo más, sólo se interpone una novela entre hoy y el final: Nueve dragones. “El Observatorio” es un libro muy corto. Sus 220 páginas saben a muy poco y aunque es el Harry Bosch de siempre, resulta algo extraño verle luchar contra el terrorismo islámico y la radiactividad. Es sin lugar a dudas la obra más peculiar. Que sea diferente no significa mala, sino que rompe en gran medida con los homicidios clásicos de Los Ángeles que recorren todas las obras de Michael.

Un libro sin apenas tiros que se mueve muy bien en la línea argumental que cubre 12 horas desde la aparición del cadáver de Stanley Kent hasta la resolución del caso. Un caso muy complicado y que Harry resolverá de forma magistral aplicando toda su intuición -un poco muy al límite y cogido con pinzas- y sorprendiendo como siempre al lector. La reaparición de Rachel Walling como su compañera de viaje –aunque ella, en el FBI desde el caso de Echo Park- removerá la conciencia del detective. Su antigua relación estará presente en casi cada página haciéndonos recordar que Harry está predestinado a ser un coyote solitario que corre por las colinas de Hollywood sin encontrar paz.

Me ha resultado muy curioso ver como el traductor de la obra al castellano ha traducido el término “chance” al castellano. Lo más lógico hubiera sido “oportunidad”, pero se quedó como “chance”. Me sorprendo al buscar en la RAE y ver que está permitido. Curioso. También me ha gustado el uso de la expresión “Charlie no hace surf” por parte de Harry. La expresión la hizo famosa la película Apocalypse Now, para expresar que a nadie le interesa.

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