Quien me lea con regularidad conocerá mi gusto por la alta fidelidad y la música. También  se habrá dado cuenta de que me preocupo por los distintos formatos de audio y de sus cualidades. Finalmente, también será conocedor de mi interés por las tabletas y en especial por la de Apple. Pero lo que seguro que no sabrá es la App que descubrí ayer y que está conmocionando mis ya de por sí alteradas neuronas: VinylLove. 

Desde este pasado verano, el iPad está robando protagonismo poco a poco a mi fiel amigo iPod como reproductor de música en casa. No cabe duda que la partida la tenía ganada desde un principio, puesto que su gran pantalla y su conectividad Wifi ya hacían entrever que predominaría a corto plazo. Primero con unos tímidos y frustrantes escarceos con la App Ipod y iTunes. Luego llegó Serve to Me que aún vigente, se encabeza como una App muy del tipo contigo-para-toda-la-vida, pues disponer de toda tu discografía accediendo al disco de red por Wifi es motivo suficiente para ganarse el adjetivo de maravillosa. Unido a que es capaz de mostrar la carátula del disco mientras se reproduce y que acepta casi cualquier formato -incluido FLAC-, convierte el iPad en una jukebox infinita. Y a medio camino entre ambas Apps, descubro VinylLove.

ColorMonkey, presenta VinylLove como una aplicación nacida desde el amor y la nostalgia. Nacida con el espíritu de aquellos años cuando la calidad importaba, cuando la música no estaba disponible a un solo toque de botón y cada canción importaba. El amor por los tocadiscos y por el vinilo. Como no podía ser de otra manera, toda esta espiritualidad ha llevado a estos chicos a crear una aplicación que a muchos nos hará casi saltar las lágrimas.

Primero la App recoge la música que tengas guardada en el iPad y crea unos cubos para que trastees dentro de ellos pasando las cubiertas como cuando lo hacíamos en las tienda de discos de entonces. El orden alfabético y la cantidad de discos en la biblioteca determinarán el número de cubos necesarios. Una vez seleccionado el disco, se produce la magia. La pantalla se abre y aparece un tocadiscos con vista parcial -lo suficientemente grande y gustosamente diseñada- con el brazo y el plato girando. La aguja se posa sobre el vinilo y el chisporreteo familiar abre la fiesta. Cada canción del disco se traduce en cortes en el disco a los que podremos saltar al modo tradicional: moviendo el brazo.

Huelga decir que el sonido, a pesar de su deterioro premeditado y calculado para emular los defectos del vinilo, se conserva y respeta muy meticulosamente, obteniendo un resultado muy conseguido. Realmente muy conseguido, recalco. Pasar caminando por delante del conjunto altavoces, amplificador y iPad viendo girar un vinilo y escuchar la guitarra de los 70 de Santana provoca que se me ericen los bellos del brazo.

La aplicación es muy sencilla y práctica, pero yo le añadiría un par de cosas, como poner la carátula original del disco en el vinilo en vez de una plantilla algo sosilla con sólo el nombre del artista. Y también una opción para poder eliminar el efecto vinilo si lo deseamos. Creo que lo que pido es cosa fácil y del gusto de casi todos los que hemos descargado la App, que por cierto sólo cuesta 2,39€

 

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