Desde “El vuelo del ángel” que Connelly no nos regalaba una obra tan buena. No quiero subestimar el resto, pero siempre hay alguna entrega que brilla más que las demás. Es el caso de “Echo Park”.

Como siempre, el libro arranca de forma magistral, con hechos que sucedieron 13 años antes y cuyo caso no pudo ser resuelto por falta de pruebas. La tozudez de Harry, le obligaba a reabrir el caso año tras año para revisar pruebas e investigar posibles culpables. Sin nuevas pruebas, Harry se consumía buscando algún detalle que se le escapase. Algo que tenía delante suyo y que era incapaz de ver. La pista definitiva que iniciase un nuevo punto de vista. Como cuando en 2005 descubrieron una cinta polvorienta en la Biblioteca del Congreso en Washington DC. Quien la encontró, supo que era algo especial. Nadie se lo hubiera dicho, pero estaba ante una grabación en directo inédita de John Coltrane y Theloniuos Monk del 57. Pero él supo verlo. En manos de cualquier otro, quizás esa grabación se hubiera quedado para el resto de la historia metida en una caja.

Pero trece años después de la desaparición de Maria Gesto, detienen de manera casual en un control de tráfico a un tipo con dos chicas muertas en una furgoneta. El tipo ante la perspectiva de afrontar la inyección letal, quiere hacer un trato: perdonarle la vida a cambio de revelar sus otras víctimas. El tipo llevaba matando desde hacía mucho tiempo, y Maria Gesto fue una de sus primeras víctimas. Y es aquí donde se plantea la principal decisión moral: Eliminar a un ser despreciable de la sociedad para siempre o descubrir los cuerpos de otras 9 chicas desaparecidas para que sus familias descansen. Y aún más, descubrir sus paraderos, permitirá a unos pocos, beneficiarse políticamente. Y esta última consecuencia, es la que me consume más. Y a Harry también.

Finalmente, se decide perdonar la vida al asesino, pero todo se tuerce: se escapa y en su huida mata a dos personas más y hiere de gravedad a Kizmin Rider, la compañera de Harry. Varias pistas llevarán a nuestro detective favorito a dar tumbos de lado a lado en la investigación para a pocas páginas del final, resolver lo que parecía imposible. E increíble.
Lo que realmente destaca de esta entrega de la saga, es el argumento. Es muy complejo y su planteamiento tiene un ritmo devorador. Así mismo, el debate moral está abierto. El asesino en serie, con una infancia dolorosa, con madre heroinómana, prostituta y enferma, seguirá los mismos pasos que Harry en sus primeros años. De orfanato en orfanato, de familia de acogida en familia acogida. De origines idénticos, el asesino alimentó al perro malo que lleva dentro y Harry lo hizo al bueno. Alimentar al perro equivocado crea monstruos y éste es el otro mensaje importante del libro. La predestinación de cada uno para desencadenar el mal o el bien. Partiendo de las mismas condiciones, cada individuo toma sus decisiones y sigue caminos distintos. El problema no es el origen –aunque siempre algo tiene que ver-, sino el cómo afrontamos nuestros problemas.

El libro también saca a relucir cómo todos nosotros tenemos la necesidad de ocultar nuestros fallos para sobrevivir. O cómo podemos utilizar nuestra situación privilegiada para obtener nuestro propio beneficio. Saltarse las normas es una práctica también presente en personas que hacen el bien. Y podría considerarse éticamente incorrecto, pero el sistema nos obliga: mentir u ocultar detalles a veces son necesarios para acelerar un proceso y encontrar rápidamente la verdad de un caso.

Más allá de Echo Park, la grandiosidad de la obra que Michael Connelly nos está dejando, me resulta especialmente importante. Es fácil comprobar que el número de seguidores de su saga va en aumento y es por este motivo que he decidido crear una web especial para Harry. La he titulado: Harry Bosch, haciendo justicia.

La web, a modo de blog, pretende resumir y recopilar el máximo de datos relacionados con la saga y hacer partícipe de sus contenidos a todos aquellos que lo deseen. Aún en estado embrionario, iré alimentándola de contenidos durante las siguientes semanas.

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