Último recurso es la 11 novela de la saga de mi archi-venerado Harry Bosh. Y por descontado, no pasará a la historia como la entrega más popular y de calidad de todas ellas. Sí, es Harry Bosh, pero es un Harry descafeinado atravesando una etapa insulsa.

Harto y quemado del cuerpo de policía de Los Ángeles se retiró hace tres años. Pero desde entonces, su vida carece de sentido. En lo personal, haber descubierto que tenía una hija de 6 años y que la madre de la niña, Eleonor, no está interesada en continuar la relación con Harry, no ayudan a nuestro policía favorito a retirarse y dedicarse a los suyos. Dice incluso que haber dejado el cuerpo le provocaba cojera. Le faltaba el peso del arma en un costado y andaba descompensado.

Su vuelta será complicada, durante su carrera profesional se ha ganado un puñado de enemigos –Irving, como no- y ahora le están esperando para hundirlo definitivamente. Está en la cuerda floja, y lo sabe. Un paso en falso y su aprobación de entrada puede ser denegada de manera fulminante. Otros por el contrario, le esperan con los brazos abiertos pues su calidad como policía está por encima de todo a pesar de sus métodos. Será Kiz Raider una vez más su compañera de patrulla y junto a ella, encabezarán una de las tareas más difíciles de LAPD: Cerrar casos aparcados hace muchos años para así, limpiar la imagen de una policía muy necesitada de buenos resultados. Visto de forma más onírica y tal como anuncia el libro: Para así acallar el coro de las voces olvidadas.

He abierto el post con una entradilla que destila negatividad y me pregunto si estoy siendo justo. El libro es posiblemente el más impersonal de los que hasta ese momento se publicaron por Connelly, y ciertamente, echo en falta ese toque. Esos capítulos que describen lo atormentado que vive Harry, donde a pesar de sus grandes dotes policíacas y detectivescas, su vida no brilla. Su dedicación desproporcionada a los casos, le engullen por completo, no dejando un centímetro de espacio para nada más. Amores incompletos, relaciones rotas y desavenencias con compañeros del trabajo son los ingredientes que hacen que un servidor, dedique horas y horas a leer sus libros. Y más allá de los casos -que son muy buenos siempre- la pimienta, la dinamita la pone Harry con su vida rota: unas veces será su etapa en el Vietnam, otras la muerte de su madre, otras sus relaciones amorosas, … un plus que Michael Connelly pone en sus obras y que en este libro brilla por su ausencia.

Harry deberá indagar en el pasado para descubrir quien mató a una adolescente negra hace 17 años. Apareció muerta en un bosque con un tiro y la falta de pruebas llevó a cerrar el caso sin atrapar al asesino. La pericia y los recursos de Harry y Kiz llevarán a despertar los fantasmas enterrados y hacer justicia.

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