21

La espera ha terminado: 21 es una realidad. El título del segundo disco de Adele continúa con la tradición de nombrarse con la edad de la cantante. Tres años han pasado desde que en octubre de 2007 lanzase 19 y ahora irrumpe en el mercado con un año de retraso –ahora tiene 22 -.

La espera se ha hecho eterna, máxime cuando el anuncio de su nuevo disco en la web anunciaba con mucha antelación el estreno para el mes de Enero de 2011. Y bueno, después de escucharlo unas cuantas veces, el resultado es bueno. 19 fue un disco muy dulce, muy melódico. Y pensaba que 21 seguiría la misma estela, pero algunas novedades nos sorprenden. Más contundente, más batería, más fuerte incluso. Adele se está haciendo mayor y aunque su voz sigue enamorándonos, ya no es la niña que se paseaba en el anonimato por Picadilly Circus.

En términos generales es un disco sensacional pero no tan bueno como el primero. Pero claro, a ver quién supera Daydreamer o Chasing Paviments. Cierto es que los tres primeros temas que arrancan el disco son magníficos, especialmente Rolling In The Deep. Lo que sucede es que peca de la originalidad del primero y aunque LoveSong suena increíble, ya sabemos que es una versión de unos tipos que se pintaban la cara de siniestros. El piano sigue muy presente y de alguna forma, se respira a Londres por cada uno de los surcos del vinilo. Si, vinilo. También se ha editado una versión de 21 para este soporte tan romántico y en auge para los melómanos empedernidos ¿cómo yo?

No quiero dar la sensación de que no me ha gustado su último trabajo, quizás, lo único que ocurre es que le estábamos exigiendo demasiado. En cualquier caso es un disco 10. Bueno, un disco 9.

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