Después de unos cuantos días casi me siento un ciudadano más de Fairbanks -¿serán fairbaksianos?-. La segunda ciudad más grande de Alaska es realmente especial, y lo es como no, por su clima. Veranos muy calurosos e inviernos extremadamente fríos convierten a esta ciudad en todo un espectáculo. Sólo hace falta seguir, como he hecho yo, la webcam que nos envía imágenes en directo de la ciudad. Lamentablemente los fotogramas que nos llegan son casi todos nocturnos puesto que en esta época del año apenas tienen 6 horas de luz. Justo al contrario que en verano, donde casi disfrutan o padecen de 24 horas de luz. La cámara enfoca al río Chena y a la calle Cushman. El bar-restaurante de la imagen, sirve de refugio para los que terminan la jornada y buscan algo de calor, siendo muy visitado a partir de las 23:00.

Tanta radicalidad convierte a la ciudad digna de admiración, siendo Fairbanks conocida por sus auroras boreales y por su frío. Ahora mientras escribo este post, sus ciudadanos a las 3 de la mañana gozan de una profunda nocturnidad a 38,3 ºC bajo cero. Dicen que las ciudades más al norte del planeta, donde la oscuridad cubre como un manto las calles, los suicidios están al orden del día. Sus gentes, cansadas de la luz de las farolas, de la invisibilidad y de la falta de las radiaciones del astro rey, viven sucumbidos en un letargo que no todos pueden soportar. Además, sumarle su paisaje siempre-blanco, sus aceras cubiertas de nieve donde jugarte la vida por un resbalón o sus carreteras intransitables son el pan de cada día.
Leyendo algunos testimonios de sus habitantes, resulta sorprendente el tesón y el esfuerzo del ser humano, donde su lucha se convierte en algo habitual para lo que para mí es un acto heróico. Salir a correr o pedalear a -28 ºC es algo cotidiano cuando en España, con un poco de viento y +10ºC son excusa suficiente para quedarse en casa en el sofá con una manta y la calefacción a 22ºC. Por el contrario, algunos incluso pierden la noción de su entorno puesto que viven encerrados en un mini-mundo donde quedan resguardados de la intemperie. Ni se plantean cuánto frío hace más allá de sus ventanas, puesto que no les preocupa. Están preparados y es su forma de vida. Y les entiendo.

También es destacable para bien, el enfoque de su alcalde, que cuelga en la web de la ciudad el presupuesto para el 2011 con todo detalle. Elaborado y serio, el informe explica cada uno de los conceptos y cómo se manejan. Las cifras nos demuestran lo ordenados que son y qué bien pagados por ejemplo, están los informáticos. Da gusto verlo.
Si queremos datos climatológicos, pues debemos saber que la temperatura media máxima anual es de 3ºC y la mínima de -9ºC. Viven censados en la ciudad cerca de 35000 habitantes cuya edad media es de 29 años.

Dicen que también se puede viajar desde el sofá, y realmente es así. Nos perderemos anécdotas y experiencias imposibles de recrear desde un ordenador, pero haciendo un seguimiento de la ciudad desde su webcam, leyendo su blog y visitando la web de la ciudad, uno puede hacer una visita virtual de lo más completa. Desde la comodidad de mi silla y mi PC he aprendido otro vocablo inglés: Shiver. Que significa escalofrío, temblor. Su forma verbal: tiritar.

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