D.O. Calatayud

DSCN2307Aprovechando la festividad de estos días y varias circunstancias dadas, no he podido evitar preparar unas visitas a algunas bodegas de la D.O. que más me gustan: Bodegas San Alejandro que ha dado a luz a los fantásticos Baltasar Gracián y Bodegas y Viñedos del Jalón que descubrí gracias a Viña Alarba Garnacha Viñas Viejas.

La primera bodega está situada en un pueblo especialmente pequeño y sus instalaciones destacan sobre el escenario. Para llegar salí de Calatayud dirección Cariñena y una carretera sinuosa y árida nos llevó a Miedes. Durante el corto trayecto me resultaba difícil comprender cómo por esa carretera podían circulas docenas de camiones cargados de botellas del preciado caldo. La elaboración y embotellado se realiza en la propia bodega y se distribuye pasando por donde yo circulaba. Y es que el mundo del vino es lo que tiene, es algo muy especial, no se puede distribuir de otra forma y tampoco enviar su fórmula a otros destinos geográficos para reproducirlo de igual manera. Todo su proceso comienza en la región y termina en Miedes, y así debe ser. Su uva es recogida por más de 300 familias que año tras año se dirigen con sus tractores y camiones a llevar la uva de sus terrenos a la bodega. Una vez allí, no nos encontramos con grandes máquinas embotelladoras, ni toneles gigantes, ni pasillos infinitos. Es una instalación relativamente pequeña, donde dos enólogos determinan qué hacer y cómo tratar la uva recibida. Tuvimos la suerte de ser guiados por Marta, una de las enólogas que nos explicaba los pequeños detalles de la elaboración. El año pasado cambiaron todas las barricas por unas nuevas. A 400 euros la barrica es una gran inversión y además de procedencias clásicas como la Americana y Francesa, el roble húngaro es una buena alternativa por precio y según dicen, también por aromas. La D.O. Calatayud es la última o de las últimas en recoger la uva, pues su clima y suelo obliga a vendimiar y recolectar en septiembre-octubre. El año 2009 se recogió para el Pilar y dicen que es un año excepcional. Dicen que tan bueno para ellos como resultó el 2007. Me llevé botellas para parar un tren, pero si algo reluce con un brillo especial dentro de las cajas, es el Baltasar Gracián Expresión. Un vino que no siendo el techo de su oferta –que lo pone el Esencia- nos lo recomendó Marta: Comedido en precio resulta tentador por el formato de su botella y su sabor dicen que te acerca a los ángeles. El Expresión 2007 tiene una evolución teórica muy buena, siendo recomendable su consumo desde el 2010 al 2013, perdiendo propiedades a partir de ahí. Daba gusto hablar con una entendida en vino y escuchar sus recomendaciones. read more