Fleabag 2a temporada

Qué lastima que Amazon Video solo nos quiera entregar seis capítulos de la extraordinaria Fleabag en su segunda temporada. Si la primera entrega fue exquisita, me cuesta encontrar un adjetivo mejor para la segunda. Como no encuentro uno, lanzo un puñado: retorcida, sádica, cruel, real, fatal -de fatalidad-, brillante, cruda, sagaz, inglesa, solitaria. Vida. El sustantivo refleja lo mismo que la serie. Y es que en muchos momentos, el espectador encontrará en la vida de la protagonista puntos de unión, de afectividad. Esa soledad desgraciadamente feliz que le acompaña es arrebatadora hasta para mi como hombre. ¿Quién no se puede enamorar de este personaje? La actriz y creado, asegura al recibir el Emmy 2019 a la mejor comedia que las temporadas se han acabado. Que hay dos y ya. Vamos, que dice que no tiene nada más que contar, por lo que Phoebe Waller-Bridge nos ha dejado tiesos.

Harry Bosch 5a temporada

Para bien o para mal, Harry Bosch ya tiene cara. Los lectores de la saga de Michael Connelly ya no tenemos que tirar de imaginación o de las escasas descripciones que el escritor nos regala con cuenta gotas en sus novelas para componernos una imagen de su físico. Harry tiene serie, y en su quinta temporada el guion es tan sensacional como cualquiera de sus libros: denso, enredado, eficaz, puro y brillante. La interpretación de Titus Welliver y Jamie Héctor es de galardón, con unos secundarios a los que se les coge cariño en unos pocos capítulos. El topicazo cansino de "el libro es mejor", aquí se rompe en pedazos, dando paso a complemento a la lectura de obligada revisión.

Homecoming

Sin duda volver a ver renacer a Julia Roberts, aunque sea en la pequeña pantalla, entrañaba un aliciente extra a la serie. Que Homecoming lo estrene Amazon resultaba una interesante apuesta más que la compañía de las cajas marrones está depositando sobre sus clientes para empujar su plataforma de video. Que ya sabemos que su apuesta es fuerte desde hace tiempo, y uno incluso podría prescindir de Netflix o HBO como plataformas a poco que pueda resistirse. Pero es que Homecoming tiene ese punto rarete que tanto me atrae y que parece imantarme irremediablemente: gusto por la estética, de contar las cosas por partes y gustar de una banda sonora inquitante. En cierta manera los guiños DavidLyncherianos están presententes y son percibidos subliminalmente con gran frecuencia, pero atrevido que soy, mejorando incluso el producto final. Porque aquí, todo cuadra.

Stranger Things tercera temporada

A ratos no sé si estoy viendo una película para niños, a ratos de frikies, a ratos de cine fantástico del bueno. Todo envuelto con un olor dulce, pop y colorido ochentero que nos tiene a todos encandilados. La tercera temporada de Stranger Things es si cabe igual o mejor que la primera, dejando a la segunda, que era buena, en el peor puesto. Comparativamente hablando, claro. Ahora, los protagonistas han crecido, levantan un par de palmos del suelo desde que rodaron los primeros capítulos hará tres años, pero no han perdido ni un ápice de personalidad. Carecen ahora de algo de inocencia, lógico por un lado, para convertirse en aventureros atrevidos que tutean a los azotamentes y los demogorgons. Esta tercera es más trepidante, más ochentera, más completa y más alucinante. El guión continúa rozando la perfección con un ritmo que va de menos a más hasta hacerte saltar de la silla en sus dos últimos capítulos. Solo ocho, qué rabia. Todo queda abierto y preparado para una cuarta temporada y seguro que Netflix ya la estará masticando.

Dead to me

¿He leído Christina Applegate? No, debe se otra cosa, algo que se parece. Alguna actriz con nombre parecido, o quizá si el apellido lo leí bien, la hija o la nieta incluso. Lo reviso nuevamente; diablos, pero si es ella: la boca con el labio superior afilado, los ojos de tigresa, y ese cuerpo. Ese cuerpo. ¿A ver de qué va la serie? Va de maridos muertos, de dinero, extravagancias, engaños y un montón de cosas más con las que disfruto un montón. Todo aderezado con una piza de calor en la costa oeste americana para crear un entorno más que ideal para mis gustos terrenales. Aún no he mencionado el nombre de la serie: Dead to me. Perdón.

LOVE tercera temporada

Prácticamente tres años después, retomo la tercera temporada de LOVE con relativa emoción. La segunda temporada fue tirando a regular, básicamente puesto que la primera era insuperable. La tercera entonces había que tomárselo con cautela y no demasiadas expectativas, con la ilusión de volver a la senda de las buenas secuencias de carcajada, de dolor profundo y del despertar cultural de la costa oeste americana.

Lamentablemente, esta última temporada viene a continuar la línea de una segunda que nunca pudo seguir el ritmo de calidad impuesto por un arranque de serie de lo mejor de los últimos tiempos. Ahora, los capítulos se suceden retorciendo el espíritu de los creadores, que desorientados y perdidos, disparan a golpe de guion mediocre.

Pienso que la serie se concibió como una prueba de fuego para esa primera temporada y que los creadores lo dieron todo sin guardarse nada para después. Como los discos que arrancan con tres o cuatro temas buenos y luego dejan para la segunda mitad la mediocridad. Pues parece que cuando Netflix les renovó la segunda y tercera temporada, a los guionistas les pilló sin ideas y eso es un poco el sentir que el espectador puede observar.

No obstante, Gus y Mickey siendo siguen un poderoso imán que atrae con igual fuerza como lo hacían al principio. Han madurado algo y eso en esencia les hace perder ese atrevimiento que les caracterizaba, pero siguen siendo motor y estímulo.

StartUp

Las casualidades llevan a personas de distintas culturas y distintas vidas a trabajar en equipo para tratar de poner en marcha una empresa tecnológica y forrarse. Esto, que ya es mucho, incluye a un policía corrupto, a un haitiano pandillero, a una informática hacker y a un niño de papá con aspiraciones. La mezcla ecléctica, da un resultado sorprendente cuando además se envuelve de la humedad y del sol de Miami. Las interpretaciones son creíbles, la fotografía excelente, el guion sin apenas peros y el reparto de gran calidad.

No se qué tiene Ron Perlman que me engatusa. Su fuerte carácter unido a su singular aspecto estrafalario combinan dos cualidades muy interesantes. Ya lo vimos en otra serie de Amazon -véase Hand of God- y con la edad su carisma aumenta. De Martin Freeman poco malo que decir también, aunque desaparece poco a poco hasta marchar sin despedirse en la segunda temporada. Quizá la entrada de Ron en esta segunda temporada no dejaba sitio a tanto ego, o a la chequera.

Las tres temporadas dan para mucho, y a pesar de que son diez capítulos por cada una, cunde bastante. Es de esas series que no me apetece compartir con nadie, es un tesoro para mi. La cuarta temporada no queda descartada, aunque están que si sí, que si no, haciéndose los productores y los otros los interesantes, pero yo diría que acabará entrando. Amazon sabe que tiene un filón y sabrá aprovecharlo.

Fleabag

De verdad que lo necesitaba, en serio. Un libro muy mediocre y una serie extenuantemente aburrida era lo máximo que podía aguantar. Necesita algo que me arrancase esa mala sensación y despertase mi vitalidad nuevamente. Dentro del nutrido catálogo de series de Amazon, una destacaba por su argumento y presentación: FleaBag. La vida de una joven mujer londinense, picante y cosmopolita me atrajo casi desde el principio. De hecho, desde la portada. Y por suerte, he vuelto a revivir.

El hombre en el castillo

Detrás de una buena publicidad, pueden venderte de todo. Y Amazon se ha esforzado en vender El Hombre en el Castillo hasta cansarse. Una serie entregada con un lazo precioso, con una manufactura estupenda, gran calidad de imagen, escenarios, interpretaciones y fotografía. Creo son tres las temporadas que por ahora podemos ver con la suscripción Prime y además en 4k. Pero resulta que como otras tantas veces, la serie fracasa estrepitosamente por le hecho de sucederse capítulo tras capítulo sin apenas suceder nada. Pero cuando digo nada, es realmente nada. Puedes ver los capítulos pares omitiendo los impares, y apenas lo notarías. La primera temporada fue un calentamiento, y como solo son diez capítulos, pues aguanté. La segunda fue infumable. Insoportable. Una pena, el potencial de un mundo dominado por los nazis con una resistencia japonesa-americana resultaba inspirador tal y como algún libro y videojuego consiguieron, pero aquí, el fallo es garrafal.

La mano de Dios

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una serie. Seguramente he comenzado de esta forma más de una vez cuando escribo sobre series, pero no me esconderé. Tiendo a ser muy efusivo y exagerado, pero cuando la ocasión lo merece, pues voy y lo suelto. En este caso, La mano de Dios o Hand of God es puro arte, el séptimo. Y es que Amazon está cubriéndose de gloria últimamente con títulos como este, que rivalizan frontalmente con HBO o Netflix en cuanto a calidad se refiere. La mano de Dios aúna un guión excepcional, un ritmo sosegado pero constante, unas actuaciones de 10 y un conjunto empaquetado excelente. Dos temporadas ya están disponibles con diez capítulos cada una, pero desgraciadamente y según leo, no habrá una tercera. Y eso que el final de la segunda promete.