Yo también tengo algo que decir: Con Castelldefels no se juega.

Tras leer la prensa, cientos de tweets y algunos grandes artículos como los de Guillermo Massana o Manuel Reyes, he pensado que yo también tengo algo que decir. Sólo soy un ciudadano de Castelldefels y hace sólo tres años jamás me hubiera imaginado agitando ninguna bandera en la plaza de mi pueblo. Ni banderas Españolas, ni Catalanas. La política siempre me ha interesado, pero no hasta ese punto. Dicen que si no te interesas por la política, otros lo harán por ti. Pero en Castelldefels, los que sí hemos votado y nos hemos interesado por nuestra ciudad, hemos sido objeto de un ultraje. De un fraude. Los políticos que ahora entran en el gobierno de la ciudad han tratado nuestro voto como una mercancía para hacer con él lo que les ha venido en gana. Las leyes demotráticas exiten, pero en política no todo vale. Y ojo que esta frase no es mía. Pero es cierta.

La apelación

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Para estas vacaciones de verano -yo siempre prontito en julio- me había propuesto más por gusto que por obligación, acabar el libro que comencé justo hace 29 días: La apelación. Ahora, con el frescor de la noche, en la terraza casi echado en la hamaca desafiando a los mosquitos y oliendo a mar, me desprendo de un mes de lectura algo discontinua y que finiquito hoy con un buen sabor de boca. Amargo por el argumento, dulce por la calidad.

Tengo la certeza de que esta crisis en la que estamos sumidos en nuestro país y en el mundo, no tiene tanto que ver con lo económico sino con lo humano. Los valores de las personas y las decisiones despreocupadas unas veces e interesadas otras, nos están llevando a donde nos encontramos. Falsear libros contables, vender productos nocivos, comprar votos, enriquecerse a costa de engaños, préstamos a países para vender armas, hacer favores para que te los devuelvan por dos, crear vacunas para virus creados por los mismos… en fin, el lado malvado del ser humano y que parece reinar en cada rincón del globo terráqueo. Y digo esto, puesto que convencido de mi teoría poco detallada en estas líneas, tengo la necesidad de auto reafirmarme de mi apocalíptica teoría leyendo libros como La Apelación. read more

Radar en la C245 km 4,06

No hace falta más que escribir C245 en Google para recibir sugerencias de palabras como radar, indignados, afectados… Sí, he sido multado en esa carretera comarcal, en una recta larga entre Castelldefels y Gavà en el punto kilométrico 4.06, un domingo soleado de fantástica visibilidad y porque me han querido robar.

Hoy me he enterado que si Trànsit te envía una carta certificada a casa y no la recoges en la Oficina de Correos en 7 días, ya te puedes dar por enterado. Sólo un papelito arrugado con apenas 7 letras mal escritas TRANSIT son suficientes para que sepas que tienes que pagar 300€ por exceso de velocidad en un tramo delimitado a traición a 50 km/h. Circular a 71 km/h me ha supuesto dos puntos menos de carné y 150 € que he pagado gracias a la bonificación. Y yo esperando otra notificación para poder ser informado… Suerte que he mirado en Internet. Si no tienes Internet, pues te pierdes la bonificación. La segunda notificación puede llegarte semanas y semanas después, venciendo de este modo el plazo de bonificación. Visitar el sistema de la DGT denominado TESTRA es el único modo de consultar tus expedientes sancionadores. Y si introduciendo tu NIF apareces en la lista… pues a pagar. read more

El Día D

Afrontar la lectura de un libro de historia de 839 páginas requiere de cierta predisposición. Se necesita un motivo, una razón que te espolee para poder pasar página tras página con interés y curiosidad. El motor que me ha impulsado durante estos días en la lectura de “El día D” ha sido el del hambre de información de unos hechos que ocurrieron hace 67 años y que definieron el futuro de la actual Europa y por ende el del resto del mundo. Esos días tan cruciales nos han permitido ahora vivir en libertad gracias a la fuerza aplastante de la democracia sobre el totalitarismo. Americanos, ingleses y canadienses aunaron fuerzas para vencer al ejército de Hitler en unos hechos que jamás se podrán volver a repetir en la historia en magnitud e intensidad. read more

Los ayatolás del fútbol

=&0=&n la fotografía, un Tango Rosario del 78. Fué el balón Oficial del Mundial de aquel año y Adidas quiso ponerle nombre de baile Argentino por la gran tradición futbolística del país sudamericano. En resumen: un conjunto de 20 pedazos de cuero, cosidos entre sí y que debe su forma esférica al aire que alguien introdujo por una pequeña válvula. Este objeto tan simple, es el mayor instrumento jamás creado para movilizar masas y dinero por partes iguales. Tamibén se emplea como arma política para defender intereses de partidos políticos o para distraer a la plebe como hacían los romanos con la lucha de gladiadores. Circo y pan para así distraernos de la crisis que está cayendo. De pequeño yo tuve un balón idéntico al de la foto, al que hidrataba y sacaba brillo con grasa de caballo y un trapo seco, pero sin embargo, haciendo memoria soy incapaz de recordar cuándo fue la última vez que vi un partido de fútbol –a excepción del  mítico España vs Holanda del mundial-. Sí recuerdo que cuando tenía 6 ó 7 años era del Barça y que me gustaba ser portero. Mis ídolos por aquel entonces eran Arconada y Zubizarreta. En el colegio era el deporte por excelencia, y sólo el baloncesto le robaba algunas horas al recreo. Desde entonces, ya han pasado unos cuantos años y mi afición por el futbol es totalmente nula. Obviamente no vivo aislado del mundo y suelo enterarme del final de la liga o algún partido importante, pero realmente, desconozco todo lo relativo a fichajes millonariamente obsvenos, entrenadores deslenguados y clasificaciones de la liga. Podríamos decir que soy totalmente lego en la materia e incluso que he venido de Plutón y he aterrizado en un planeta desconocido al que le gusta practicar un deporte donde 22 tipos le dan patadas a un balón. Esta posición me otorga una visión muy especial y objetiva que me sirve para analizar no sin cierta frialdaz, cuan lamentable es el estado del deporte rey en España y cómo me alegro de no perder horas y horas siguiéndolo. Voy a hablar de mi experiencia de volver a ver fútbol casi 30 años después, a través de dos partidos muy recientes que fueron la final de la Copa del Rey y del partido de ida de la semifinal de la Champions. Un Madrid-Barça siempre es noticia y la expectación que genera es apabullante. Yo, que ni me gusta el futbol ni soy de ningún equipo, me vi arrastrado a ver la final de la Copa del Rey. Y digo que no soy de ningún equipo porque no siento los colores, pero sí es verdad que siempre preferiré que gane un Barça o un Madrid que un Manchester. Es la teoría de conjuntos aplicada al fútbol: mejor uno de casa que buno de fuera. Si la pugna es entre equipos españoles, tiendo a tomarle cariño a los débiles. En un David contra Goliat, siempre suelo apoyar a David. Quizás peco de idealista aunque a partir de ahí, que gane el que mejor juego haga y más oportunidades de gol genere. Pues bien, explicado esto, estoy dejando claro los motivos por los que me gustó la final disputada entre el Barça y el Madrid en la Copa del Rey. Un partido equilibrado, limpio y con oportunidades de gol para ambos equipos. El Barça con su habitual control de la posesión del balón y el equipo de los blancos con su rápido y enérgico contra-ataque.  Finalmente ganaron los madrileños y los que perdieron, presentaron su cara más elegante ante la derrota. Todo deporte y educación. Yo que soy de Plutón pensé: ahora entiendo a estos terrícolas que se desviven con las quinielas, que van a la fuente de las Canaletas y que disfrutan yendo al Santiago Bernabeu. Alentado por ese partido, y también por la envidia sana que me provoca ver disfrutar tan apasionadamente los partidos a miles de personas, me animé a ver otro partido Barça-Madrid –este mes hay cuatro- pero esta vez es el de ida a Madrid de la semi-final de la Champions. El ganador que se decida en el partido de vuelta en Barcelona se enfrentará al Manchester en la final. Y ayer, inocentemente y sin previo aviso, tuve que enfrentarme a los motivos que supongo me hicieron abandonar este deporte hace tantos años. Un partido lento, violento, sin apenas ocasiones de gol, con faltas cada 3 minutos…Lamentable. Sólo los dos fantásticos goles de Messi –especialmente el segundo- salvaron casi 2 horas perdidas y mal empleadas de mi vida. No voy a realizar una crónica del partido, pero si voy a quejarme de lo que no hablan los periódicos. Se me agolpan las preguntas… ¿Es habitual que los entrenadores aparezcan más en pantalla que los propios jugadores? Más allá de la profesionalidad de cada uno o del estilo, hay unas formas, un saber hacer y una educación que por encima de todo –incluso del futbol- deben hacer gala esas personas que saben son ejemplo para muchos, en especial los niños. Entrenadores que se despachan a gusto soltando tacos en las ruedas de prensa antes las cámaras y en cuanto tienen un micrófono delante excusándose de su mal juego o de lo que podían haber ganado. ¿Y los jugadores son ejemplo de algo? Cortes de manga en el terreno de juego o lanzar balonazos contra las gradas de los hinchas contrarios para celebrar un gol, luchar como gladiadores por un balón con los pies por delante y sin ninguna posibilidad de jugar la pelota, escupiendo a la hierba como animales… ¿Qué tipo de periodismo se está adueñando de los medios? La1, la tele de todos, es pública y la pagamos entre todos, y al ser de ámbito nacional se debe a todas las comunidades autónomas. Aquellos que retrasmitieron la final de la Copa del Rey, posiblemente serían del Madrid, del FC Barcelona o del Athlétic o vete a saber de qué rayos de equipo eran, puesto que sus palabras y su retrasmisión, irradiaban pura objetividad. Nos lo deben y la profesionalidad que demostraron debe estar por encima de sus emociones: aplacada. Pero el partido de ayer, que era retransmitido por TV3 y que también es pública pues la pagamos todos los catalanes, fue emitido íntegramente para los seguidores del Barça y los ciegos. En Cataluña no todos somos del Barça y otros como yo, además no somos de ninguno, pero queremos ver fútbol. Y también queremos que las voces que acompañan las imágenes correspondan con lo que vemos. Negar evidencias antes los espectadores y transformar la realidad para moldearla a tu gusto para favorecer a tu equipo es digno de expulsión si fuera fútbol o de suspenso si estuvieran estudiando. Este es el tipo de periodismo que desata fanatismos y enfrentamientos que hacen de este deporte un espectáculo politizado y estúpido. ¿Es normal que los seguidores ganadores del partido de ayer llenaran La Rambla de las Flores en Barcelona o se lanzasen a las calles con las banderas y los pitos? ¿Acaso han ganado algo? En definitiva, sólo apto para descerebrados y aburridos humanos que utilizan este deporte para dar rienda suelta a su lengua durante todo el día y empinar el codo antes, mientras y después del partido. Sino de otra manera no se entiende. Y da lo mismo si es de un equipo o de otro, el despropósito es de las mismas proporciones. Yo mientras todo esto no cambie, me vuelvo a Plutón con mis cosas para quizás, volver de aquí a otros 30 años.

El chino

chinoAyer terminé el libro, y creo que en cierta manera, me he sentido como el que va a una de esas demostraciones en hoteles para que a cambio de un desayuno te retengan una hora escuchando las bondades de algún producto a la sazón. No sé si soy justo, pero partiendo de que la novela es negra con fondo político, no entiendo cómo lo político cobra tanta importancia. Si hablásemos de porcentajes, seguro que estamos en un 60-40 a favor de lo político. Y es que he acabado hasta la coronilla del Gran Timonel, de la Revolución Cultural y del dichoso librito rojo en mano alzada en Tiananmen. read more